Mirando hacia atrás con ira

Bob Dylan. Fue la primera persona que me vino a la cabeza cuando leí la sinopsis de esta, ya lo anuncio, estupenda película argentina que voy a comentar. El protagonista de esta historia también va a ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Hasta aquí las coincidencias. Pero no podía dejar de pensar en el mítico músico recibiendo la inesperada noticia en su casa sin saber que en el resto del mundo, y gracias a ese invento del demonio que son las redes sociales, hordas de haters, lovers y demás gentes a quienes no se les ha pedido su opinión, dedicaban minutos de su tiempo a defender o rechazar la noticia, a alabar la labor literaria de Dylan o a cuestionarla. Y por si fuera poco, el cantante echa mas leña al fuego no confirmando su asistencia. Ni Trump, ni la corrupción, ni la pobreza energética… el nobel a Dylan es lo que mueve al mundo. Eso y el fútbol.

Después de este comentario gratuito por mi parte, paso a comentar El ciudadano Ilustre, la película elegida este año por Argentina para competir en la carrera de los Oscars y que cuenta con participación española en la producción. Daniel Mantovani pasa por un periodo de bloqueo artístico cuando ya han pasado cinco años desde que fue galardonado con el Nobel. Su criterio creativo esta claro: solo escribe cuando tiene la necesidad de hacerlo. Esa apatía se ha extendido en cierta manera a su vida entera y hay pocas cosas que le motiven a salir de su casa barcelonesa. Pero una invitación de su ciudad natal argentina para hacerle un homenaje le hará salir de su encierro y enfrentarse a un pasado del que ha estado desconectado desde hace más de 40 años.

En medio de la pomposidad que conlleva recibir un premio nobel, el escritor Daniel Mantovani recita un discurso ante los ilustres asistentes, realeza incluida, en el que desgrana el verdadero significado de ese galardón: reconocer el final de una vida creativa y admitir que si te dan ese premio es porque has dejado de ser “molesto”. Este speech deja bien sentadas las bases de su personalidad. Un artista un tanto altivo, que sienta cierta cátedra con sus palabras pero sincero y honesto, defensor de sus principios, que usa la razón como arma de entendimiento y sobre todo humano, consciente de sus puntos débiles y sobre todo de los fuertes. Toda una declaración de principios y sus armas para enfrentarse a lo que ha de venir.

El grueso del film se desarrolla en la ciudad natal del escritor, Salas, una especie de Fargo ubicado a siete horas de Buenos Aires ( seis, si se toma un atajo), poblado de seres sacados muchos de ellos de una galería de horrores, en un entorno que parece anclado en los años setenta ( corroborado al salir de la sala por un oriundo del país), un ambiente pobre, anodino. El ciudadano del mundo se encuentra con su pasado pero todos, él y ellos, poco a poco, empezarán a redescubrir las razones por las que Mantovani puso tierra de por medio. Y es algo que nos ha pasado a muchos, la sensación de agobio que supone un entorno cerrado, endogámico, sin ansias de prosperar, donde acaban dominando los caciquismos, las envidias, los cotilleos, los resentimientos, y los “no se te ocurra pasar por mi terreno que te acordaras”. Por supuesto que otras muchas personas tienen una visión de su pueblo mucho más amable y menos tremendista.

El guión escrito por Andrés Duprat adopta la forma de comedia amable que va cambiando a medida que transcurre el metraje. Lo que viene siendo una comedia de corte costumbrista, que arranca en ocasiones la carcajada y la sonrisa del espectador, evoluciona hacia una comedia dramática hasta alcanzar en su tercio final tintes de película de terror. Los mismos personajes que nos despertaban ternura se tornan en potenciales peligros. Los principios de nuestro protagonista no casan bien con los de sus paisanos, muchos de los cuales no saben muy bien que ha hecho Mantovani, que tienen su propia concepción de lo que es “Cultura” ( de esas que en algunas localidades españolas se traducen en matar animales) pero si quien es y que hizo en el pasado: renegar de un ambiente que le impedía crecer. Mientras él lo ha hecho, vivir y evolucionar, Salas, su pueblo, se ha quedado anclado en un pasado, que 40 años después sigue vivo para ellos.

Mariano Cohn y Gastón Duprat ya son conocidos en nuestro país por un film del año 2009, El hombre de al lado, que apostaba por una formula similar, la de enfrentar culturas y distintas formas de ver el mundo, en un tono de comedia negra en la que progresivamente se iban cargando las tintas hasta alcanzar como aquí un tono cercano al psicho thriller. Con El Ciudadano Ilustre están consiguiendo galardones y puede que una posible candidatura al Oscar. Su estilo es pausado, apoyándose en un excelente texto, obra de Andrés, hermano de Gastón, y unas soberbias actuaciones.

Por supuesto, de entre ellas destaca la de Oscar Martínez, presente en cada plano del film, un actor que lleva en activo 45 años y que ahora empieza a estar presente en la memoria de todo buen cinefilo. El padre protector que hace lo que sea por que su hijo se libre de la cárcel en Relatos Salvajes, el padre de Paulina, o el temible Comisario Velarde en Koblic. Aquí, en un registro físico distinto, encarna con plena convicción al escritor en la encrucijada de su vida que sin saberlo encontrara al enfrentarse a su pasado una manera de seguir avanzando hacia el futuro. La representación española ( la película tiene financiación de TVE) la encarna Nora Navas.

Salvando las distancias, El ciudadano ilustre tiene ecos de la obra maestra de Arthur Penn, “La Jauría Humana”. Ambos se asemejan a un western moderno, en la que el regreso de un antiguo paisano provoca una revuelta que divide a los lugareños. Podría decirse que mejor no remover el pasado, pero de todo se saca una lección positiva y a veces hay que encararlo para poder seguir adelante.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: La mirada de Daniel Mantovani al público de los Nobel y su reacción. La escena del concurso de pintura.

LO PEOR: Una banda sonora poco trabajada. Que aun hoy muchos ondeen el estandarte de la cultura sin saber de que están hablando.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 6

Interpretación: 9

Guión: 8

Dirección: 8

Satisfacción: 8

NOTA FINAL: 7,7

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