Marvel toma oxígeno

Antes de entrar a analizar la que me ha resultado una de las mejores y más diferentes películas de todo el Universo Marvel querría, con su permiso, hacer un pequeño inciso sobre un actor de doblaje. Quizás pueda resultar extraño dada mi habitual defensa del cine en versión original –algo que no ha cambiado– pero sí que de vez en cuando y en según que casos la profesión del doblador debe de ser destacada. Este es el caso de Iván Muelas, voz habitual de Benedict Cumberbatch además de también voz habitual de Will Smith o el gran Nathan Fillion en la ya concluida y estupenda serie televisiva ‘Castle’, un actor de doblaje con años de experiencia pero fuera de la lista de dobladores llamados ‘superclases’. Muelas sabe imprimir el carisma y el carácter divertidamente jovial que sus personajes poseen e imprimen en la gran pantalla. En definitiva un reconocimiento que no siempre se da y que he querido mostrar dado su gran trabajo en este y en otros films previos.

El cine de superhéroes es cierto que parece haber entrado en un periodo de atonía emocional. Dicho decaimiento viene motivado fundamentalmente por el exceso de films con temática semejante amén de las continuadas secuelas que, a excepción del Capitán América, no mejoran el producto inicial. Ni siquiera la encarnecida lucha entre Marvel/DC ha motivado que se transgreda el camino marcado, que se innove o que se ofrezca un producto diferente al que marcan las líneas básicas que dictaminan las grandes majors*. Tan sólo ciertos films transgreden dichos estrictos dictámenes, coincidiendo dicha particularidad (no piensen que el azar ha intervenido en lo más mínimo) en precisamente adaptaciones de personajes menos populares por el lector medio: si años atrás han sido ‘Guardianes de la galaxia’, ‘Ant-Man’ o ‘Deadpool’ las que más aplausos han levantado, es ahora el turno de este narcisista cirujano de alta escuela que empieza una lucha por dominar el continuo espacio/tiempo y la corporeidad de su espíritu transcrita en su aprendizaje por ser –sobretodo– mejor ser humano y salvaguardar la vida sobre el planeta Tierra.

Rodada en 2D sin embargo se presenta como un absoluto divertimento gracias a la mezcla entre humor desenfadado, el carisma de un notable reparto, el misticismo del personaje y el excelso ejercicio visual en 3D, algo que la convierten desde este instante en la máxima favorita para las categorías visuales en las venideras ediciones de premios varios. Scott Derrickson, padre de la criatura, junto a su director de fotografía Ben Davis y Charles Wood (encargado del diseño de producción) han trabajado con un equipo de más de 50 personas que se han ocupado de adaptar y diseñar todo el multiverso inspirado en el trabajo de Steve Ditko, co-creador de Spiderman y Doctor Strange junto al archifamoso Stan Lee. Un trabajo tan notable que trajo a mi memoria la maravilla visual de ‘Avatar’ 3D. El trabajo musical que aporta Michael Giacchino –con gran inspiración en los noventa– no hace sino confirmarlo como uno de los 5 mejores compositores de la actualidad junto a Williams, Desplat, Morricone y Zimmer.

La historia nos cuenta las peripecias de Dr. Stephen Strange, un cirujano de gran prestigio y famoso también por su extremado egocentrismo que sufre un espectacular accidente de coche (magnífico el Lamborghini Huracán LP-610-4 Avio que luce Cumberbatch), algo que le inhabilita para continuar con su brillante carrera. Todo su mundo se vendrá abajo y comenzará una complicada búsqueda por lograr su curación física, pudiendo sin embargo comenzar un camino sin vuelta atrás en su desarrollo personal.

La película posee un ritmo endiablado –la combinación de escenarios y localizaciones no provoca en ningún momento la sensación de deja vu que por ejemplo causa la reciente ‘Inferno’ de Ron Howard– y mezcla con mayúsculo acierto la fantasía con la realidad. Además, el notable casting que Disney ha proporcionado a Derrickson – (Benedict Cumberbatch,Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton o Michael Stuhlbarg) – le da una mayor libertad al director a la hora de tomar mayores riesgos, mostrar más emotividad o desarrollar las –fundamentalmente– grandes secuencias del film. Durante la proyección me vinieron a la mente varios films por aspectos más o menos obvios –y que no detallaré para que sea el espectador el que los descubra– como Matrix, El chico de oro, Viaje alucinante al fondo de la mente u Origen.

En definitiva un films absolutamente recomendable sobre la brujería y el misticismo, con grandes momentos lisérgicos y que comulgan, por un lado con la esencia del personaje del comic, y por otro lado con la más arriesgada deriva en los personajes de Marvel menos populares.

*Se conoce con el anglicismo majors a un número reducido de estudios cinematográficos que desde la época de la fundación del sistema de estudios (los años 1910 y 1920), han dominado la industria del cine estadounidense, esencialmente desde Hollywood. (info wikipedia).

Texto: Alfonso Asín.

Lo mejor: La energía y comicidad del personaje. El extraordinario resultado en 3D a pesar de ser una conversión. Dan ganas de ver más.

Lo peor: Que dicho personaje pueda producir el abandono del gran Benedict Cumberbatch de la televisiva ‘Sherlock’.

Valoración:

Banda sonora: 7

Fotografía: 7,5

Efectos visuales: 9,5

Interpretación: 7,5

Guion: 7,5

Dirección: 8

Satisfacción: 9

Nota final: 8

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