La venganza es un plato que se sirve frío

Cuando era pequeño, (sí, lo fui, aunque eso quede ya como para escribirlo en los libros de historia), cuando te metías en problemas con alguien y la suerte te era esquiva, (o sea, te daban más palos que a una estera¡¡¡), siempre el amiguito de turno te decía, “no te preocupes, dice mi padre que la venganza es un plato que se sirve frío”. Nunca supe dar valor a esas palabras, quizás porque la manta de hostias ya me la había llevado y no me las iba quitar nadie.

Pues el primerizo Raúl Arévalo, nos va enseñando poco a poco que el tiempo es un Juez inexorable que se cobra sus deudas, aunque mis hostias para mí se han quedado.

Raúl ha sido un actor de los de meterse en cualquier charco, más en roles de graciosete (Primos, Las Ovejas no pierden el tren, Los amantes Pasajeros, Promoción Fantasma, etc) y que nos mostró en La Isla mínima o Cien años de perdón el verdadero potencial que arrastra. Aquí, ese buen hacer lo ha puesto detrás de la cámara donde rodeándose de amigos ha conseguido una película muy bien elaborada y con un excelente guión, (aunque tengo alguna duda) con la que demuestra conocer -muy bien- el medio donde se mueve. No soy muy acertado en hacer ciertas comparaciones, pero en este caso puedo aventurarme a decir que me recordó a ratos a Dustin Hoffman en Perros de paja, la buena no la versión del 2011, y el mismo tipo de odio, de violencia concreta y desatada que Sam Peckinpah imprime a sus títulos. Como aquí, donde un tipo sosegado y tranquilo muestra una vertiente que nadie espera.

Mención especial al trío principal de actores donde destaca sobremanera un Antonio de la Torre que al más puro estilo Affleck está toda la película sin cambiar el semblante, sin mostrar en modo alguno miedo, nervios o dudas. Para mi gusto bastante más conseguido que su personaje en la Isla Mínima. Affleck, échale un ojo y toma nota, y de paso que se unan también Daniel Craig u Olga Kurilenko, máximos exponentes para mí de los carapalo.

Poco más que decir. Por poner algún pero, el lento devenir de los acontecimientos y la cámara al hombro, algo que a mí me suelen sacar de la historia pero que puedo entender como medio para crear mucha más tensión. Gran trabajo de localizaciones, un bar con todos los elementos que hay con toda su esencia, unas viviendas acordes a las supuestas vidas de los protagonistas y una historia, una historia grande de cómo un momento, cambia radicalmente tu vida.

Texto: Francisco Camacho.

Lo mejor: Fotografía, trabajo coral, guión, localizaciones.

Lo peor: Lento arranque y la camarita al hombro, me marea mucho.

VALORACIÓN:

Fotografía: 8

Banda Sonora: 7

Interpretación: 8

Dirección: 8

Guión: 8

Satisfacción: 8

NOTA FINAL: 7,8

 

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