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Domingo, 25 de septiembre de 2016
Sociedad
Luis Miguel Gabás

19/3/2012

Un acusado de estafar a un "buenazo" asegura que no sabía su estado psiquiátrico
Raúl S.C. se ha sentado en el banquillo de la Audiencia de Zaragoza acusado de, presuntamente, estafar a un compañero que padecía un trastorno de personalidad dependiente. El procesado ha asegurado que sí le pidió un préstamo de dinero, pero que lo hizo sin saber su situación psiquiátrica. El hombre se enfrenta a cuatro años de prisión.

Zaragoza.- “Me enteré que tenía un trastorno de personalidad dependiente cuando me detuvo la policía”. De esta forma ha negado Raúl S.C. que abusara del estado psiquiátrico de un compañero de trabajo para estafarle.

Ante los magistrados de la Audiencia de Zaragoza, el procesado, defendido por el penalista zaragozano Javier Notivoli, ha reconocido que sí le pidió dinero, pero que tenía intención de devolvérselo. Prueba de ello es que de los 24.000 euros que le dejó, 8.400 se los devolvió mediante un préstamo que pidió. “Yo no le engañé porque me dio el dinero voluntariamente”, ha matizado.

Es más, ha asegurado que una muestra de su buena intención es que firmó un papel en blanco al querellante, Daniel J., en el que posteriormente escribió el dinero que le debía.

Frente a esta versión ha estado la de Daniel J. M. que, para empezar, ha señalado que le dejó 30.000 euros. Éste ha manifestado que el procesado llegaba incluso a acompañar al querellante a los cajeros automáticos para realizar las extracciones, que iban de los cien a los mil euros. Entre noviembre de 2012 y enero de 2011 el encausado habría forzado a su socio a darle dinero 83 veces. Asimismo, ha afirmado que le convencía diciéndole que el dinero era para su ex mujer y para unos prestamistas y le aseguraba que si no pagaba alguien “le causaría algún mal”.

Daniel J.S. mantenía en secreto estas operaciones por miedo a la reacción de su familia. Hasta que un día no dispuso de dinero en metálico y pidió ayuda a su cuñada, que al enterarse de todo exigió al ahora acusado firmar un documento de reconocimiento de deuda.

Por la sala de la Sección Sexta de la Audiencia de Zaragoza también han presentado sus informes el forense y psiquiatra que trataron a la víctima, de la que han definido como un buenazo, ya que es “una buena persona, retraída, influenciable, que tiene miedo a enfrentarse a situaciones que le ponen a prueba y que, incluso, es capaz de hacer cualquier cosa para sentirse querido”.

Por todo ello, el Ministerio Fiscal pide para el procesado cuatro años de prisión, aunque su abogado defensor, Javier Notivoli, mantiene la libre absolución. Para éste, no existe ninguna intención de estafa “porque nadie en la empresa conocía su estado mental”. Asimismo, ha recalcado que “no puede ser delito que alguien pida un favor a una persona de estas características porque, entonces, habría muchos delincuentes”.