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Jueves, 23 de noviembre de 2017
Cultura
Carolina Cebreiro

11/12/2007

"Metrópolis" convertirá el Teatro Principal en una gran ciudad de la creatividad aragonesa
Teatro Che y Moche ha recuperado en su décimo aniversario "Metrópolis", en coproducción con el Centro Dramático de Aragón. Bajo la dirección de Joaquín Murillo, con la música original de Víctor Rebullida y la interpretación en directo del Grupo Enigma, este montaje universal llenará el Teatro Principal de creatividad aragonesa.

Zaragoza.- "Pocas veces se da una unión de proyectos tan importantes por separado". Con estas palabras, el director teatral Joaquín Murillo explicaba el principal logro de "Metrópolis", el espectáculo basado en la obra maestra del cine mudo que Teatro Che y Moche ha recuperado, en coproducción con el Centro Dramático de Aragón, para celebrar su décimo aniversario sobre las tablas. La obra, que se estrenará este miércoles en el Teatro Principal y permanecerá en cartel hasta el domingo, aunará sobre el escenario la dramaturgia, la danza y la música con firma aragonesa gracias a la composición original de Víctor Rebullida, al Grupo Enigma dirigido por Juan José Olives y a la coreografía de Elia Lozano.

La ópera prima de la compañía aragonesa llega diez años después de su primer estreno arropada por el éxito recabado entonces. Retomándola, Teatro Che y Moche celebra "un pequeño autohomenaje por haber llegado aquí", que llega de la manera más participativa posible con "nuestros compañeros de viaje" y respondiendo a una manera de entender el teatro. Se refería el director Joaquín Murillo a la base de expresionismo alemán que dio el cineasta Fritz Lang a esta obra para la gran pantalla en 1927.

El público que hace una década aplaudió el montaje, que tuvo una gran acogida, encontrará algunas diferencias; la principal, que logra "lo que antes no se pudo hacer por motivos de producción o de capacitación profesional".

"Metrópolis" vuelve hoy a los escenarios convertida en una superproducción en la que intervienen un total de 17 actores y bailarines, acompañados por 22 músicos que tocarán sus instrumentos en directo. Es un gran espectáculo que el director del Centro Dramático de Aragón, Javier Brun, ha llegado a definir como "orgía creativa aragonesa", como "un proyecto de tanta envergadura que casi nos sobrepasa si no hubiera sido por grupos con tanta ambición". Convencido de que el papel de la institución es "ayudar a que las propias compañías capitalicen las obras para que haya un tejido más sólido", Brun ha afirmado que el apoyo del CDA no podía faltar porque era imposible "negarse a una propuesta que es un crisol de lo mejor de cada casa".

La obra viene precedida por "un maravilloso año de creación", según coinciden tanto el director como el compositor Víctor Rebullida, que se han entendido a la perfección "con lenguajes diferentes para buscar la idea común". El segundo, además, afrontaba su "proyecto musical más grande que he hecho" y mostraba la emoción de ver "cómo tu música es interpretada, es coreografiada".

Esa coreografía es obra de Elia Lozano, que según Murillo ha estado "casi casi codirigiendo" y que tenía el reto de trabajar con un elevado número de bailarines, para lo que tuvo que jugar con la música con "imaginación" y "libertad". Pero, sobre todo, su gran apuesta ha sido "arriesgar", como un ejercicio de responsabilidad y compromiso del artista. "Hemos trabajado mucho e incluso ha habido dos lesiones", ilustraba la coreógrafa. También se enfrentaba a todo un desafío el director del Grupo Enigma, la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza: el de salir a otras salas, especialmente en el Teatro Principal.

Teatro, música y danza, con efectos especiales y una sólida base expresionista. Todo ello convertirá durante cinco días el Teatro Principal en una gran "Metrópolis" de este siglo XXI a través de una obra que se caracteriza por su universalidad. Un espectáculo que, salvo contadas frases proyectadas sobre un tul que cubre la escena, emplea los lenguajes universales y que ha resucitado con la intención de recorrer las tablas de, al menos, una parte del mundo.