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Jueves, 15 de noviembre de 2018
Teruel
Asier Muñoz del Valle

5/3/2018

Tradición de sermones y viandas
El martes de Pascua, Teruel se queda desierta desde primera hora de día. Los turolenses salen al campo con familiares y amigos para celebrar el Sermón de las Tortillas, una festividad que se remonta al siglo XIII, cuando el martes después de Pascua se reelegían los cargos de la ciudad. Una tradición que aunque evolucionada aún perdura.
Esta fiesta tiene sus orígenes en la Edad Media
Esta fiesta tiene sus orígenes en la Edad Media

Zaragoza.- El martes de Pascua es una fecha marcada en el calendario de todos los turolenses. Desde hace varios siglos, los habitantes de Teruel celebran la festividad del Sermón de las Tortillas. Un día de esparcimiento en compañía de familiares y amigos, que salen al campo a disfrutar de un almuerzo en el que, como el propio nombre de la fiesta indica, no falta nunca la tortilla.

Origen del Sermón de las Tortillas

Para buscar el origen del Sermón de las Tortillas hay que remontarse varios siglos atrás, pues, tal y como explica Miguel López, del Área de Fiestas del Ayuntamiento, se cree que "es resultado de la unión de dos fiestas turolenses especialmente antiguas y celebradas".

Según los Fueros de Teruel, por el año 1247 se establecía que el martes después de Pascua finalizaba el año político. Por lo que a las 12 del mediodía se reelegían los cargos de la ciudad en la puerta de la catedral. "Una vez finalizado el acto, los turolenses lo celebraban con una comida en el campo alrededor de la ermita de la Villa Vieja, en las afueras de Teruel (exconvento de los Capuchinos)", señala López.

Las Monas de Pascua de Teruel llevan huevo y se comen con algo salado
Las Monas de Pascua de Teruel llevan huevo y se comen con algo salado

Años más tarde, en el siglo XV, está documentado que la Cofradía de Nuestra Señora de la Villa Vieja y la Sangre de Cristo aprovechaba el martes de Pascua para ofrecer comida a los pobres. "La hermandad reunía a los menesterosos en la ermita y se les ofrecía un sermón y viandas", asegura López.

Ya en el siglo XVIII, allá por 1730, Teruel celebraba la Fiesta de los Rollos. La víspera del 1 de mayo se procedía a la recolecta de vino y rollos que se repartían al día siguiente en la ermita de la Villa Vieja, tras una procesión que se iniciaba en la parroquia de San Pedro.

Así pues, se cree que sería finalmente en el siglo XIX cuando se unen estas dos fiestas, perdiendo su carácter religioso y caritativo con el paso de los años y convirtiéndose en un festejo más parecido a su forma actual. Los martes de Pascua, los turolenses se dispersaban por los alrededores de la ermita para merendar a base de rollos de Pascua y la ya por entonces popular, tortilla de patatas.

Una fiesta para celebrar en familia y con amigos

En la actualidad no se celebra ningún acto religioso ni institucional y la festividad se concentra, mayoritariamente, en el área de Fuente Cerrada, un parque natural a cinco kilómetros de Teruel, donde los mayores disfrutan de la compañía de familiares y amigos y los más jóvenes se divierten jugando.

También es típico que muchas familias y amigos opten por celebrar el Sermón de las Tortillas en casas de campo o chalés. "Atrás han quedado los viejos lugares en los que los no tan mayores disfrutaban de la naturaleza durante este día y que se están perdiendo para las nuevas generaciones como la Cuesta de la Cera, la Atarazana, el Martinete, los Baños o la Fuente del Chorrillo", explica López.

La tradición indica que hay que salir al campo a merendar o comer
La tradición indica que hay que salir al campo a merendar o comer

Lo que no ha cambiado en los últimos años es el menú. A la tradicional tortilla de patata, a la que se le admite diferentes ingredientes este día como atún, queso, jamón…, se les suman las monas de Pascua, evolución de los rollos, con sus correspondientes huevos duros, de chocolate, confetis… pero siempre manteniendo la base compuesta de leche y harina. Luego cada familia o cuadrilla completa el menú a su gusto, pero son típicas en las últimas décadas las paellas o las parrilladas.

El día en el campo se concluye, desde hace unos años, con una sesión de vacas en la Plaza de Toros, a la que acuden numerosos jóvenes para poner punto y final a esta festividad que ha ido perdurando a lo largo del tiempo.