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Sábado, 10 de diciembre de 2016
Sociedad
Rocío Solanas Sánchez

16/1/2014

"La internacionalización es una necesidad pura y dura pero hay que abordarla con paciencia y cariño"
El arquitecto zaragozano Joaquín Sicilia participa con su estudio en un macroproyecto internacional para construir 7.390 viviendas en Sudán. Éstas permitirán albergar a unas 40.000 familias. Para Sicilia, la internacionalización es una necesidad en tiempos de crisis, pero hay que abordarla con paciencia.

Zaragoza.- La internacionalización es clave en tiempos de crisis y esto lo saben muy bien en el estudio del arquitecto zaragozano Joaquín Sicilia. Él y sus diez empleados participan en un macroproyecto internacional para construir 7.390 viviendas en Kassala (Sudán) que permitirán alojar a unas 40.000 familias.

A finales del año pasado, Sicilia viajó hasta el lugar para impartir varios talleres a arquitectos del lugar. Una “grata” experiencia que sirvió a este arquitecto, que aboga por el respeto a las tradiciones, para beber de la cultura africana. Los trabajos de construcción de estas viviendas y su urbanismo comenzarán a finales de febrero.

Pregunta.- ¿En qué consiste este macroproyecto?
Respuesta.- El proyecto se va a desarrollar en la ciudad de Kassala, al este de Sudán y muy cerca de la frontera de Etiopía y Eritrea. Es una ciudad que concentra mucho movimiento migratorio de toda la zona del desierto, ha concentrado refugiados de Etiopía y Eritrea y está cerca de la costa del Mar Rojo, por lo que en el futuro quiere concentrar mucha población que en la época de guerra de Sudán emigró a emiratos de otros países árabes, son gente con un elevado poder adquisitivo que quiere regresar a su país de origen. Situada junto a unas montañas apasionantes, las Taka Mountains, la actividad a sus faldas es increíble, de música, alegría ciudadana…

El proyecto tiene la misión de aglutinar diferentes tipos de población. Kassala funciona con una especie de regímenes provinciales y quieren que estén muy entremezcladas las diferentes tipologías de viviendas, tanto las sociales como las de diferentes clases de funcionarios, gente con elevado poder adquisitivo, y quieren concentrarlo en unas ciudades sectorizadas por barrios. Nos pidieron un prototipo de ciudad nueva, que fuera una “green city”, una ciudad pensando en las características climáticas del lugar para que tenga unos condicionantes pasivos medioambientales, que no tengamos que empezar a poner aparatos de aire acondicionado.

Sicilia en uno de los talleres que impartió el año pasado en Sudán
Sicilia en uno de los talleres que impartió el año pasado en Sudán

P.- ¿Cómo se concibe el urbanismo?
R.- Tienen una importancia muy grande todos los espacios públicos y, aparte de las viviendas, tiene unos equipamientos muy potentes. Tengamos en cuenta que son 7.000 viviendas en un país como Sudán con familias con un gran número de hijos. Aproximadamente estamos hablando de una ciudad que concentrará a unos 40.000 o 50.000 habitantes en Kassala. Cada barrio de las viviendas sociales o sector tiene unos equipamientos que son básicamente la zona de mercados, escolares, de mezquitas, equipamientos de control de la seguridad, sanitarios… y ahí cuatro barrios de viviendas sociales por lo tanto se repiten los equipamientos de una forma bastante uniforme. Hay una zona mucho más potente con un enorme espacio urbano abierto a incorporar equipamientos más vinculados con la conexión con Kassala y otros equipamientos escolares, deportivos, de zoco… Luego en la zona de las villas conlleva un equipamiento de entidad más regional.

P.- ¿En cuánto tiempo está previsto que se desarrolle este proyecto?
R.- Es un proyecto a desarrollar en cinco años desde que comience su ejecución. Ya se ha iniciado parcialmente en uno de los barrios y en noviembre se replanteó el conjunto de viviendas sociales. Empezaremos a finales de febrero y principios de marzo por las viviendas sociales y la urbanización judicial. Dentro del equipo de trabajo nos hemos ocupado de las villas y de los elementos urbanos, plazas, de vegetación… Hemos intentado incorporar las especies de la zona del desierto como las de zona de huerta. Un espacio que vincule árboles frutales, con la presencia de los huertos agrícolas…
Un aspecto muy importante es que esos espacios urbanos sean trabajados por artistas y artesanos  locales, que la pavimentación esté hecha con tierras del lugar.

P.- ¿Qué peculiaridades tiene la construcción en un país africano como éste?
R.- Tienes unas peculiaridades muy claras que a mí me parecen sorprendentes y nos gustaría que no se perdiesen y se occidentalizasen, un gran riesgo en estos países cuando reciben la visita de técnicos exteriores. Nuestro espíritu ha sido entender el lugar, colaborar con la gente de allí y leer de la arquitectura tradicional árabe que tiene una riqueza espectacular y de la que aquí en Aragón tenemos una tradición maravillosa. Las vegas, los huertos, los patios son algunos ejemplos. Hemos estado viendo la arquitectura tradicional, los sistemas constructivos, esos pequeños gestos que no sólo en Sudán tienen que tener su peculiaridad.

P.- ¿Qué estilo propone para los nuevos edificios de Kassala?
R.- Es un estilo muy sencillo, muy limpio, abierto a que la propia vida de los edificios sea la que vaya evolucionando sobre ellos. Hay unas tipologías muy importantes que hay que aprender. Por ejemplo, la familia árabe no tiene la misma tipología de residencia, la mezcla de salones, la situación de las cocinas o la vinculación de los miembros de la familia son diferentes. No tiene nada que ver una vivienda en occidente con una vivienda árabe y, en especial, de Sudán donde una de las hijas vuelve siempre a casa de los padres a vivir y en lugar de vivir en el mismo espacio viven en un piso superior, con accesos diferentes. Entonces hay que preparar las casas con un posible crecimiento para el desarrollo de las familias. Otro aspecto son las terrazas y las azoteas. En Sudán se puede dormir en las azoteas gran parte del año. Hacer una arquitectura en el país sin dejar esa flexibilidad de espacios sería una majadería. Además, la presencia de patios, que siempre han funcionado como elementos pasivos de circulación de corrientes e incorporación de aromas de plantas.

Sicilia fue el invitado especial de los encuentros anuales que celebra la Embajada Española en Sudán
Sicilia fue el invitado especial de los encuentros anuales que celebra la Embajada Española en Sudán

P.- El año pasado fue el invitado especial de los encuentros anuales que celebra la embajada española en Sudán. Allí impartió dos talleres con arquitectos del lugar, ¿cómo fue la experiencia?
R.- Fue una experiencia maravillosa. El hecho de que la Embajada Española me invitara para exponer mis trabajos e impartir talleres me daba un poco de respeto y más al tratarse de arquitectos consagrados. Conocí a personas excepcionales como el embajador de España, Juan González, a quien quiero significar especialmente. Coincidimos en la magia que tiene Sudán y su cultura. La población es fantástica y fascinante. Mi planteamiento era contar cómo trabajo, mi experiencia desde 1978 cuando termine la carrera hasta hoy. Siempre ha sido fijarme en lo que tengo próximo, las luces, sombras, texturas, el territorio y el paisaje. Tuve la suerte de que el propio centro de Rahsid Dial es una lección de ese tipo de arquitectura porque es un artista muy polifacético que tiene un centro absolutamente moderno, clásico moderno. Está lleno de sutilezas, lleno de cosas recicladas… Esa sabiduría africana que se ha visto con toda la tradición de las pirámides. Fue un encuentro muy agradable porque hubo mucha conexión en ese sentido.

P.- Saliéndonos un poco del proyecto, ustedes han apostado por la internacionalización…
R.- El tema de la internacionalización está siendo una especie de “hit”. Llevamos muchos años con ello, pero por razones de tiempo, comodidad o idioma no te centras demasiado. Antes de la famosa época de crisis entramos en alguna licitación o concurso restringido, pero siempre de cosas concretas de arquitectura, por ejemplo vinculadas a temas de fútbol o balnearios.

Ahora es una necesidad pura y dura, pero además la internacionalización hay que desarrollarla con paciencia y cariño porque a veces la prisa es una mala consejera. Hay que sembrar y hacer las cosas con cariño. Muchas veces hablamos con compañeros y empresas que se están posicionando en el exterior y la queja es permanente en cuanto a los tiempos. Nosotros incluso hemos sufrido estafas.

Los tiempos de trabajo en España siempre han sido ir sembrando y después ir consiguiendo el objetivo de esa siembra. No se puede pedir en países a los que llegas hoy que mañana ya tengas todo hecho. Es importantísimo apostar y nosotros lo hemos hecho después de varias experiencias en varios países. Sudán es una de nuestras apuestas y también Argelia y Chile porque nos sentimos muy cómodos por determinados vínculos.

Sicilia trabaja en un proyecto que presentará en Qatar
Sicilia trabaja en un proyecto que presentará en Qatar

P.- ¿Qué papel tiene la internacionalización en el futuro de este sector?
R.- Es imprescindible, pero me gustaría que fuese permanente y que siguiera teniendo sentido cuando terminara la crisis. Me gustaría que cosas que son positivas y que deberían pertenecer a la globalización racional de circulación de ideas, de encuentros de profesionales, se produjeran siempre y que de verdad existiera un interés por la cultura de diferentes países.

P.- ¿Tiene algún proyecto en el tintero?
R.- Estamos pendientes de la presentación de un proyecto que registré hace seis años. Se trata de la Ciudad del Fútbol. Es una novedad y parece que en Qatar puede tener interés para el mundial de 2022. Tanto que tenemos una cita concertada en febrero-marzo con el Comité de Selección.

P.- ¿Podría adelantarnos algo de este proyecto en Qatar?
R.- Tengo más o menos la idea, pero por cortesía a las personas que nos lo han pedido, será una presentación muy exclusiva. De todas formas, os prometo que en su momento os lo contaré porque es muy interesante.