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Miércoles, 22 de octubre de 2014
Tribuna Digital

30/7/2012

Formación de calidad para un profesorado para la excelencia

Carlos Hué

“Una acción desde el Gobierno y sobre la sociedad aragonesa en general, que propicie, de nuevo, el prestigio de la profesión docente” concluía afirmando mi tesis doctoral que, con el título “Una propuesta para la formación permanente: la opinión del profesorado”, defendí ante el tribunal correspondiente en la Universidad de Barcelona en 1995. Han pasado casi veinte años y la afirmación sigue siendo de actualidad. La base de un sistema educativo no son las edificaciones, ni los equipamientos, ni los libros u otros materiales de aprendizaje, ni los laboratorios, ni los equipamientos deportivos, ni siquiera la administración educativa. La verdadera base son los maestros y maestras, los profesores y profesoras. Cuando como pedagogo las familias me preguntan a qué colegio sería bueno llevar a sus hijos, siempre contesto que no hay centros educativos buenos, ni malos, sino profesores comprometidos; que son los que realmente educan a nuestros hijos. 

En los datos que nos daba el informe del Consejo Escolar de Aragón del pasado curso 2011 los resultados de nuestros alumnos quedaban por encima de la media española, en la mayoría de los casos. Pero Aragón, en ese mismo informe, todavía presenta una tasa de abandono temprano del 23,5%. Muy superior a la media de la Unión Europea con la que nos queremos comparar para ser competitivos. Tenemos un sistema educativo ordenado, pero tenemos que apostar por un sistema educativo de excelencia y, para ello, necesitamos un profesorado cada día mejor formado. 

La formación del profesorado ha ido cambiando al igual que el resto de las condiciones educativas y sociológicas. Antes de la aparición de los Centros de Profesores podemos afirmar que casi sólo aquellos profesores más inquietos o unidos a los Movimientos de Renovación Pedagógica recibían algún tipo de formación. La aparición de estos centros de formación, CEPs al principio, y CPRs hasta este curso, junto con la valoración de la formación en los procesos selectivos y a través de los sexenios, conllevó una casi total universalización de la formación a todo el profesorado.

Sin embargo, algunos de estos profesores se han formado en aspectos más interesantes para ellos y, algunas veces, cuando obtenían los créditos suficientes se desentendían de la formación recibida en estos centros. En ellos, por otro lado, han sido los cursos la modalidad más extendida, aunque en los últimos años, se ha apreciado un cambio con la aparición de otras formas más activas de formación como puedan ser los seminarios, grupos de trabajo y la formación en centros. 

Esta evolución ha sido consecuencia, de una parte, de las tendencias pedagógicas en la formación del profesorado en los países más desarrollados, que se han centrado en la reflexión sobre la acción, y, de otra, de la propia necesidad de un cambio en la metodología aplicada en las aulas. Vamos a centrarnos en cada uno de estos dos aspectos. Schön y Zeichner son los padres de esta auténtica revolución en la profesionalización de los profesores. El profesorado es un cuerpo profesional que requiere una alta preparación: una titulación universitaria, una formación pedagógica complementaria y no pocos cursos de especialización en diversos aspectos didácticos y científicos de su materia o de su nivel educativo. 

Los profesores son expertos que muchas veces no requieren más formación, pues ya la poseen, sino posibilidades de mejorar sus prácticas docentes, especialmente a partir de la reflexión sobre su forma de enseñar y a través de la puesta en común con otros docentes tan profesionales como ellos. La otra justificación para el cambio procede del propio cambio sociológico experimentado en las aulas, especialmente de la enseñanza obligatoria, en los últimos treinta años. 

Como consecuencia de dos leyes educativas la Ley General de Educación, que amplió la enseñanza hasta los 14 años, y la Logse, que la amplió hasta los 16, y como consecuencia, también, de la extensión de la formación profesional, el bachillerato y la matrícula en la universidad, se ha producido entre el alumnado una creciente falta de motivación por el estudio. El hecho de que en colegios e institutos acceda toda la población hace que la enseñanza tenga que ser comprensiva y alcance a todas las capacidades y clases sociales, y, también, el hecho de que haya cada vez más titulados de formación profesional o universidad ha derivado en que hoy no hablamos tanto de falta de titulación como sobretitulación, con la consiguiente desmotivación por el estudio del alumnado, en especial, de educación secundaria.

Si a esto sumamos los cambios vertiginosos en las ciencias, en las artes, en las humanidades, así como la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación, en especial de la informática, se hace más necesaria que nunca una continua actualización científica, técnica y didáctica del profesorado. Pero sobre todo, se hace hoy más necesario que nunca mejorar la metodología en las aulas. Hoy ya casi no sirve la clase magistral centrada en el libro de texto en la que el profesor explica un tema y luego hace preguntas a los alumnos o les pide que hagan unos ejercicios sobre el mismo. Hoy se hace preciso que los profesores utilicen metodologías motivadoras, más participativas, más colaborativas que consigan que los alumnos lleven a cabo un aprendizaje activo y grupal.

Hoy, también, la ciencia se encuentra en internet y cualquier alumno en un instituto puede tener acceso a los contenidos a través de un smartphone o un ipad. Por tanto, estas dos consideraciones hacían necesario un cambio en la orientación de la formación del profesorado y, por ello, se hace preciso apostar por un modelo de formación que utilice la reflexión sobre la práctica en grupo, de una parte, y de unos contenidos que favorezcan el aprendizaje de nuevas metodologías más activas y participativas.

En este sentido, el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón ha elaborado un borrador de un decreto en el que se conjugan estos dos aspectos trasladando el protagonismo de la formación desde los centros de profesores a los propios centros educativos, y de la modalidad preferente de cursos, a la modalidad de formación en centros. Todo ello, lógicamente, en una mayor profundización de nuevas metodologías cuyo objetivo final sea la mejora de la práctica docente y, por ende, la mejora en el aprendizaje de competencias del alumnado que apunte a la excelencia y que reduzca la tasa de abandono temprano.

Como decía Elena de Martín en su libro "La formación en centros: un modelo de formación para equipos docentes": “Hoy en día, los docentes están considerados como profesionales, con una formación que les permite analizar su práctica... A partir de estas convicciones generalizadas, la formación debe partir del análisis de la propia práctica... y a través de la planificación y la acción, generalizar unos conocimientos para mejorar la tarea educativa. El medio idóneo para llevar a la práctica estos postulados es la formación en centros; por tanto, corresponde a la Administración educativa potenciarla y facilitar su operatividad para que los docentes tengan la oportunidad de mejorar sus contextos de trabajo” (2005, 129).

Este modelo es la consecuencia directa del modelo de los anteriores CPRs que en los últimos años comenzaron a apostar por la formación en centros y por la formación en metodologías activas y participativas como forma de mejora en los aprendizajes de competencias. Este cambio, estoy seguro, contribuirá a la formación de calidad para un profesorado para la excelencia.


* Psicólogo y Doctor en Ciencias de la Educación
7
comentarios
  • 7|FER dijo
    Los profesores van cagaos a dar clase a esta cuadrilla de degenerados que llaman alumnos. Me parece una verguenza que en este siglo se permita el maltrato a este gremio.
  • 6|Nuria Olmedo dijo
    Recuerdo con mucho cariño a mis profes de primaria que seguramente ya ni vivirán. El cariño con el que nos explicaban las cosas y la atención que todos prestábamos en clase. Esos tiempos ya no volverán.
  • 5|Raul33 dijo
    La verdad es que hoy en día no vale para mucho tener un titulo universitario...
  • 4|Hugo dijo
    Esa pregunta de que a qué cole llevo a los críos es verdad que igual te da si el destalentao de hijo que tienes no quiere pegar palo al agua
  • 3|Tere Soriano dijo
    Mi hermano y yo hemos ido de toda la vida al mismo colegio y con los mismos profesores. A él mis padres tuvieron que pagarle la egb con clases particulares porque no había un dios que le hiciera aprobar, yo he ido a la universidad y sin problemas.
  • 2|Rosa Lopez dijo
    Con el respeto que teníamos antaño para con los profesores, casi le teniamos más miedo que a nuestros propios padres y mira ahora cómo está el patio.
  • 1|LUIS dijo
    Te da igual lleva a tu hijo al mejor colegio si es un ceporro o no. Desde luego la base está en que tu hijo valga para estudiar
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