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Jueves, 25 de abril de 2019
Cultura
1/3/2012

El finlandés Pentti Sammallahti exhibe su fotografía intimista y profunda

María del Carmen Ugarriza Hernández
El finlandés Pentti Sammallahti ante su obra

Zaragoza.- Hay fotógrafos que necesitan asistentes y un gran estudio de fotografía, pero el finlandés Pentti Sammallahti solo necesita una buena cámara, carrete y una lata de sardinas, un viejo truco que utiliza para atraer a los perros hacia su fotografía. El Museo Pablo Gargallo inaugura este viernes la muestra Au Bord du Monde con una selección de 114 instantáneas donde queda plasmado el sentimiento íntimo del hombre hacia la naturaleza.

Las instantáneas que se exhiben en esta exposición, producida por el Centro Andaluz de Fotografía y que puede visitarse hasta el próximo 27 de mayo, fueron realizadas entre 1973 y 2010 por rincones de todo el mundo. Alejado de modas y tendencias efímeras, presenta pequeñas fotografías en blanco y negro que son divertidas y serias al mismo tiempo.

En sus imágenes, los paisajes y los pobladores vagan sin rumbo, las casas parecen desmoronarse y con frecuencia aparece un animal-casi siempre un perro- que deambula como con la mirada perdida. Una de las que muestra bien su estilo es la que realizó en 1999 en Cilento (Italia) considerada por el comisario de la muestra, Alain D´Hooghe, como la "más perfecta" por su capacidad para recrear un paisaje renacentista.

“Ha sido capaz de captar paisajes, pero no con carácter de espectáculo o documental sino que lo hace con una visión muy íntima, muy reflexiva, en la que refleja su espíritu y, en cierta manera, el sentimiento íntimo del hombre con la naturaleza”, ha valorado el jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Rafael Ordoñez.

La muestra se ha configurado con las “mejores” imágenes de Sammallahti y, aunque no hay un hilo argumental, se ha distribuido temáticamente por las tres salas del espacio expositivo, ha comentado D´Hooghe, quien ha apreciado que la fotografía del finlandés “es de aquellas de las que nunca te cansas” y que “conforme te vas introduciendo en ella, se va haciendo más y más profunda”.

A diferencia de la fotografía actual, donde abundan las formas y los colores llamativos, la de Sammallahti es “como un palacio donde vas abriendo puertas y puertas”. “Es una fotografía en blanco y negro, con miniaturas, muy trabajada, en la que no se ven envueltas máquinas en ningún momento. Todo está hecho por él”, ha valorado el comisario.

Sammallahti es uno de los fotógrafos contemporáneos más destacados de Finlandia. Comenzó a exponer con regularidad su trabajo a los 21 años y trabajó durante mucho como profesor en la Universidad de Artes Aplicadas antes de recibir una beca del Estado que le permitió consagrarse por completo a sus proyectos durante quince años. 

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