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Miércoles, 17 de octubre de 2018
Sociedad

5/5/2007

Cientos de aragoneses exigen en Zaragoza que "no se venda Aragón"

“En defensa del territorio y contra la especulación urbanística” es el lema bajo el que se han manifestado este sábado en Zaragoza cientos de personas. Más de cincuenta asociaciones han convocado una marcha que ha querido llamar la atención de los políticos para que no vean Aragón como un solar en venta sino como un territorio para vivir.
Diego Guillén Ligori
La manifestación ha tenido numerosas pancartas que han recorrido el paseo zaragozano
La manifestación ha tenido numerosas pancartas que han recorrido el paseo zaragozano

Zaragoza.- “Los políticos ven Aragón como un solar en venta y no como un territorio para vivir y del que sentirse orgulloso, y Aragón no se vende”. Así de contundente se mostraba este sábado Paco Iturbe, uno de los miembros de la Plataforma en Defensa de las Montañas y del movimiento “Aragón no se vende”, que encabeza la manifestación que ha recorrido el paseo de la Independencia  de Zaragoza para exigir a los políticos la defensa del territorio y que actúen en contra de la especulación urbanística. “Verlo así -continuaba Iturbe- produce especulación y un desarrollo insostenible e injusto. ¿Qué ocurrirá cuando se acabe ese solar en venta?”

Cientos de ciudadanos han acudido a la llamada de una manifestación, enmarcada en una convocatoria estatal que se ha realizado en las principales capitales de España, que ha pretendido ser un toque de atención a la clase política para que asuma cambios estructurales en las líneas de gestión de los gobiernos locales y sobre todo del autonómico y central. “Queremos un compromiso firme contra la especulación urbanística y a favor de un Aragón con futuro”, han señalado miembros del movimiento “Aragón no se vende” (www.aragonnosevende.org), quienes no dejaban de repetir que “todavía se está a tiempo de cambiar, siempre y cuando reconozcan el problema. Tenemos la esperanza de que gane quien gane las próximas elecciones reconozcan el problema y se pongan manos a la obra para solucionarlo”.

“Tenemos la obligación de legar un mundo donde sea posible vivir, pero también donde merezca la pena vivir: hermoso, saludable, amable. Es lo que todos los seres humanos hemos conocido hasta ahora. Las generaciones futuras tienen derecho a lo mismo”. Con estas palabras terminaba el texto que se ha leído al término de la manifestación, que ha agrupado a cientos de personas bajo diferentes pancartas. Más de cincuenta colectivos han exigido “la protección del territorio, sus ríos y sus recursos; el acceso a una vivienda digna en una ciudad humana y habitable; la defensa de la montaña aragonesa y de sus gentes; y la conservación de nuestro patrimonio cultural”.

Además de “Aragón no se vende” han respaldado la convocatoria asociaciones vecinales de Delicias, La Magdalena, La Paz, San José, Venecia y Lanuza-Casco Viejo; la Asociación V. Pirineo Central; Amigos de la Tierra; ANSAR; Apudepa; Asamblea por la Vivienda Digna; Barrio Verde; los clubes de montaña Albada, Castiliscar, Montañeros en Acción y Venecia; C.O. Rasmia; CCOO Aragón; CGT Aragón; Ebro Vivo; Ecologistas en Acción; El Cantero; Equipo Triacanthos; FABZ; Foro Ciudad y Ciudadanía; Fundación Quebrantahuesos; Greenpeace; La Katxarraka; Locos por Cerler; Mountain W-AGG; Pedalea; Pirineo Vivo; Plataforma en defensa de las montañas; Rebel; Red Aragonesa de la Tierra; SEO; Towanda; y Unibersidá Coleutibo Aragonesista. Y de forma anónima se han unido a la marcha representantes de Chunta Aragonesista y de Izquierda Unida Aragón.

Unos manifestantes trajeados "especulaban" con billetes de 500

Billetes de 500 euros

Tantas asociaciones ha provocado que la manifestación contara con numerosas pancartas, encabezadas por un simpático grupo de ciudadanos trajeados (pertenecientes a la Plataforma en Defensa de las Montañas) que repartían billetes con una llamada de atención en el reverso: “Esto es un billete de 500 euros. Usted nunca ha tenido uno en la mano, pero España está inundada de ellos. Con estos billetes intentan inundar el Pirineo y las sierras de Teruel de apartamentos. Si no tiene estos billetes, usted no tendrá derecho a una vivienda digna”. También ha podido verse una caricatura de la mascota de Expo 2008 y a un numeroso colectivo de vendedores del Rastro de Zaragoza portando una pancarta que rezaba: “Los vendedores ambulantes también somos víctimas de la especulación urbanística”.

Además de lograr que la clase política reconozca el problema, Iturbe ha subrayado la necesidad de que se cambien algunas leyes estatales para poder frenar la especulación. “Se está a tiempo de cambiar muchas cosas porque estamos entrando en un modelo y podemos cambiarlo. Ya se han perdido muchas cosas por el camino, pero al menos que no sea en balde y el resto del territorio pueda seguir vivo”, ha señalado Iturbe, quien ha insistido en que “los viejos instrumentos de defensa son claramente insuficientemente porque nos está llegando el modelo de desarrollo de las costas y hay que crear instrumentos nuevos. Tanto la ley de la montaña como la ley del suelo son mejorables”.

Aragón sufre ya las secuelas de la especulación urbanística, según denuncian los convocantes. “Zaragoza se extiende como una mancha de aceite dispuesta a ocupar todo el valle del Ebro; el Pirineo encaja como puede la multitud de agresiones humanas; las sierras de Teruel, una vez despobladas, son coto exclusivo de megaproyectos urbanísticos…”, han leído en el comunicado. Y han continuado: “Y, en medio de esta fiebre urbanística, cada vez más personas no pueden acceder a una vivienda. ¿Paradoja? Más bien consecuencia del sistema económico en el que vivimos, que genera una exclusión estructural como parte de su funcionamiento”.

“Aragón no se vende” ha explicado, además, que “la expansión ilimitada de Zaragoza nos esclaviza al coche, deshumaniza la ciudad y perjudica nuestra calidad de vida. También nuestra alta montaña sufre la invasión de las grandes urbanizaciones y la destrucción de santuarios naturales de incalculable valor”. Por otro lado, advierten también de que el crecimiento urbanístico obliga a “desplazarse continuamente de un lugar a otro, quemando en cada trayecto un cachito de nuestro mundo y contribuyendo a que el efecto invernadero cambie radicalmente el lugar en el que nacimos y lo vuelva agresivo para la vida”.

Para evitar ese crecimiento de la capital aragonesa, Iturbe recomienda evitar el “modelo expansionista con grandes urbanizaciones donde el coche es necesario para todo” y “apostar por una ciudad mediterránea y no dominada por el coche”.

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