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Viernes, 16 de noviembre de 2018
Sociedad

22/3/2006

ETA supera la treintena de acciones en Aragón y deja 16 muertos

Un total de 33 acciones se le atribuyen a ETA en Aragón desde el año 1979, fecha de su primera acción en la Comunidad. Fue un 27 de junio, un artefacto en el santuario de Torreciudad, en Huesca. Un total de 16 personas han fallecido por ETA en Aragón, entre ellos cinco niños, y quien fuera presidente del PP aragonés, Manuel Giménez Abad.
Tomás Santos

Zaragoza.- La banda terrorista ETA ha cometido un total de 33 atentados en Aragón, con los que ha causado la muerte a 16 personas, cinco de ellas menores de edad. Cinco de estas acciones, artefactos de escasa potencia, han tenido lugar en el último año; el atentado más sangriento se registró contra una casa cuartel de la Guardia Civil en la capital aragonesa, que asesinó a once personas, entre ellas cinco niños.

El primero de los atentados que ha cometido ETA en tierras aragonesas tuvo lugar el 27 de junio de 1979, con la colocación de un artefacto en la basílica del Opus Dei en Torreciudad (Huesca). El 23 de agosto del mismo año, una bomba explotó en un banco francés de Zaragoza. ETA no volvió a actuar en Aragón hasta cinco años después, en 1984, año de mayor actividad de la banda en la Comunidad, con la comisión de cinco atentados. Cuatro de ellos tuvieron lugar el 18 de diciembre con el ataque a otros puntos del oleoducto Rota-Zaragoza, a su paso por la provincia de Huesca. El 16 de noviembre, un artefacto explotó en un supermercado Sabeco de Ejea de los Caballeros. Y en 1985, la organización terrorista atentó contra un supermercado de Zaragoza.

El año 1987 fue para Aragón especialmente duro a causa de dos atentados perpetrados en Zaragoza por el Comando Argala, el grupo compuesto por etarras de nacionalidad francesa encabezado por Henri Parot. Esta célula itinerante de la banda hizo estallar un coche bomba al paso de un autobús de transporte de personal militar, el 30 de enero, matando al comandante del Ejército Manuel Rivera y al conductor, el civil Ángel Ramos Saavedra. Además, 41 personas resultaron heridas.

El 11 de diciembre, otra vez Parot y sus cómplices colocaron un coche bomba cargado con 250 kilos de explosivos junto a la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza, causando once muertos, cinco de ellos niños, y 40 heridos. En 1988 hubo un atentado fallido en Daroca, preparado para atacar a funcionarios de la cárcel, pero al año siguiente se registraron otras cuatro acciones terroristas. El 10 de abril, ETA envío sendas cartas bomba a dos suboficiales del Ejército de Jaca. Uno de ellos, Joaquín Bordonaba, resultó herido al estallar el paquete explosivo. Ese mismo año, ETA atentó contra la vía férrea en Zaragoza y, nuevamente, contra un supermercado Sabeco, en Ejea de los Caballeros.

El 23 de octubre de 1991, el azar frustró otra acción terrorista en marcha que iban a cometer los miembros del "comando Ekaitz" Joseba Urrusolo Sistiaga e Idoia López de Riaño. Ambos conducían un coche bomba para atentar contra un autobús militar, cuando el vehículo se averió en la calle Lastanosa de Zaragoza. Un vecino reconoció su matrícula en el turismo y los etarras tuvieron que huir, por lo que el atentado resultó frustrado. Ese mismo año, la banda atentó contra la vía férrea en la localidad de Alagón.

El 16 de diciembre de 1993, una bomba con 20 kilos de amonal fue desactivada en el cuartel de la Guardia Civil de Ayerbe (Huesca). Dos años después, la banda cometió sendos ataques contra las vías férreas a su paso por La Cartuja y Casetas. En 1997, se produjo un ataque con una bomba de 25 kilos de explosivos contra el cuartel de la Guardia Civil de Sallent de Gállego (Huesca). Tres años después, el 20 de agosto de 2000, ETA atentó contra ese mismo cuartel al matar a los agentes Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas con una bomba lapa colocada bajo el coche oficial que se encontraba estacionado en la plaza.

Atentado a Giménez Abad

El 6 de mayo de 2001 ETA mató a tiros al presidente del PP de Aragón, Manuel Giménez Abad, en Zaragoza, cuando caminaba por la ciudad acompañado de su hijo; fue ésta una de las acciones también más sentidas, junto con el atentado de la casa cuartel de Zaragoza y el perpetrado en Sallent. El 21 de junio de 2002, una bomba con 50 kilos de explosivos estalló en el Corte Inglés de Zaragoza, causando tres heridos. Este ataque se unió a otros similares cometidos en diferentes puntos de España con motivo de la celebración de la Cumbre Europea en Sevilla.

En 2003, la banda atacó con dos bombas colocadas en tramos de la vía férrea en las localidades de Luceni y Samper de Calanda. Desde entonces y hasta hoy, el último ataque de ETA en Aragón había tenido lugar el pasado 25 de septiembre, cuando la banda colocó varios artefactos explosivos en una torreta de Red Eléctrica Española en Bujaruelo (Huesca).

Últimas acciones

Una comunicante anónima de ETA avisaba el pasado 9 de marzo, por medio de una llamada a la Asociación de Ayuda en Carretera DYA en San Sebastián, de la existencia de una bomba en la AP-68, entre las localidades zaragozanas de Gallur y Mallén. Ésta ha sido la última escaramuza atribuida a ETA en Aragón, dentro de una serie de acciones que se elevan a cinco, de escasa intensidad, en los últimos doce meses.

El primer atentado se produjo el 10 de junio del pasado año 2005, cuando ETA colocó dos granadas de carga hueca de la marca Mecar a unos 300 metros de distancia del aeropuerto de Zaragoza. Uno de los proyectiles no llegó a salir del tubo lanzador y el segundo sobrevoló las pistas e impactó en un descampado. Un comunicante anunció en nombre de ETA, en llamada al diario Gara y a la DYA de Guipúzcoa, de la existencia de los proyectiles con una hora de antelación.

El 27 de septiembre hizo explosión una bomba colocada junto a una construcción que alberga una central hidroeléctrica en desuso en la localidad de Añón de Moncayo. La explosión se produjo hacia las ocho de la mañana después de que a las 7.15 un comunicante hubiera avisado en nombre de ETA a la DYA de Bilbao y a la de San Sebastián de la existencia del artefacto. Los daños fueron escasos.

El 12 de octubre, la banda terrorista volvió a colocar otras dos granadas dirigidas contra las instalaciones del aeropuerto, pero no llegaron a salir disparadas. Ese día ETA, en llamada telefónica a la DYA de San Sebastián, advirtió de la existencia de los artefactos, que no fueron localizados hasta que la propia ETA difundió un croquis detallando su ubicación. Los artefactos estaban a más de tres kilómetros del aeropuerto.

El más cercano en el tiempo, el de Sos del Rey Católico, se producía el 5 de enero a primera hora. Pese a que ETA alertaba sólo de la existencia de un artefacto explosivo en la localidad, las explosiones fueron dos. La primera, a las 8.05 de la mañana, tenía lugar en las instalaciones de una compañía de telefonía móvil y apenas causó daños aparentes.

La segunda, cinco minutos después, se encontraba en las puertas de acceso del Parador Nacional de Sos del Rey Católico y ocasionó daños cuantiosos en el establecimiento. No hubo que lamentar daños personales puesto que se encontraba cerrado por temporada. Dos días después, se encontraba un tercer artefacto junto a la subestación eléctrica de Borau (Huesca), que había sido sepultado por la nieve y provocado, tan sólo, unas pequeñas grietas en el muro. 

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