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Lunes, 18 de junio de 2018
Tribuna Digital

3/6/2018

Un paso más frente a los macrobotellones

José Luis Rivas Elcoro

Hace unos días salieron a la calle los vecinos de la zona de Moncasi y adyacentes para visibilizar la degradación del entorno en el que viven. Con cubos de agua, espátulas, brochas y pintura sanearon la “plaza” central del barrio, testigo silencioso de los efectos negativos de la acumulación de bares durante más de 30 años.

En este tiempo los vecinos han vivido momentos malos, otros peores y alguna temporada de relativa calma. En cualquier caso, la contaminación acústica y la degradación del entorno siempre han estado presentes en su día a día como un mantra que se repite sin cesar. Desde que este problema empezó a echar raíces profundas se pusieron al frente batallando sin desmayo para mejorar su calidad de vida. Algunos dirigentes vecinales llegaron, incluso, a convertirse en eminencias en el tema de ruidos.

La declaración de zonas saturadas, la crisis, las modas... Todo ello contribuyó a que se fueran cerrando bares al tiempo que se creaba una concienciación social que no existía. Así fue como la incomprensible sensación de que el derecho al ocio debía estar por encima del derecho al descanso fue cambiando y, en la actualidad, no hay dudas al respecto: la razón está de parte de los vecinos.

Sin embargo, la realidad a día de hoy es que sigue habiendo lagunas. Sobre todo, a la hora de aplicar las leyes. La legislación actual tiene suficientes recovecos como para aprovecharse de ellos y actuar con total impunidad. Durante los últimos dos años, los vecinos de esta zona lo han vuelto a vivir en sus carnes y ese ha sido el principal motivo por el que la asociación de vecinos y comerciantes La Huerva ha retomado con fuerza su actividad. Recientemente, tras decenas de denuncias por ruidos, aforos, horarios, peleas o por carecer de seguros de responsabilidad civil, se ha conseguido el cierre de algunos establecimientos, pero cuesta tiempo, mucho tiempo. Hasta 10 meses.

Y mientras esa lucha diaria persiste, a algunos mal llamados hosteleros les cuesta poco hacer un uso fraudulento de la figura de la declaración responsable para abrir un negocio de ocio nocturno en una zona saturada como esta. Es tan fácil como ir a Urbanismo y pedir una licencia de bar/cafetería sin música con un horario de seis de la tarde a una y media de la mañana. Lo que sucede luego es que ese local abre a las diez de la noche para vender alcohol durante cuatro horas. Como no puede poner música y tiene un aforo limitado, para que el negocio sea rentable vendiendo litronas o cubatas a mitad de precio de mercado necesita muchos clientes, que solo consigue animando a la gente a salir a la calle a beber. Ya tenemos el botellón y el efecto llamada. A día de hoy, este es el problema más grave, una situación que se recrudece con la llegada del buen tiempo.

El momento actual es crucial porque exige tomar medidas. Si no se hace puede producirse un rebrote de malos hosteleros que se animen a abrir más negocios parecidos y esto es inadmisible. En los últimos meses se han endurecido las sanciones, se ha incrementado la presencia policial y se ha agilizado la tramitación de expedientes que se acumulaban en Urbanismo, pero hay que dar un paso más: encontrar la fórmula para sancionar e impedir el consumo de alcohol en la calle y de esta forma acabar con los botellones. Ese será el paso decisivo para resolver el problema.


Presidente de Unión Vecinal Cesaraugusta
11
comentarios
  • 11|Dani L.P dijo
    Estoy con lo que ha dicho Felipe, que se pongan multas pero de las buenas!!! Igual que con fumar. No se puede!!! y lo siguen haciendo. Si se dan toques de atención a los bares esto no pasaría
  • 10|laurita dijo
    lo peor de esas plazas o calles de bares es que la gente se cree con derecho a TODO. Por ejemplo, yo trabajo los fines de semana y cuando voy por las mañanas a trabajar me encuentro con vasos de plástico (cuando los bares deberían servir en cristal), botellas medio rotas y todas las esquinas (y hasta la puerta de mi edificio) apestando a pis. Esto es insostenible.
  • 9|francisco javier dijo
    gracias por contarlo tan claro y tan directo. A los jóvenes (y no tan jovenes eh!) se les está educando en eso... en que no pasa nada con salir a la calle a beber y dejarlo todo sucio y apestoso.... Espero que consigan su propósito y que se libren de esa lacra. ¡Suerte!
  • 8|Fidel dijo
    Sí, claro, al final al Ayuntamiento lo que le interesa es recaudar
  • 7|Gerardo dijo
    El problema es que muchas licencias se dan sin tener en cuenta que el que lo va a padecer es el vecino, lo de recaudar tira más
  • 6|Manolito dijo
    Creo que se solucionaría con más vigilancia y con el cierre de los locales cuando no se cumpla la ordenanza
  • 5|Felipe dijo
    Si las multas fueran considerables seguro que no podrían abrir de nuevo
  • 4|Ochoa dijo
    No, si es que al final te haces un máster en ruido o lo que sea, en fin
  • 3|Olga Muñoz dijo
    Los vecinos hacen mucho que reclaman un poco de tranquilidad en el barrio, a ver cuándo lo vivimos
  • 2|Pepe dijo
    Y las peleas que tienen es vergonzoso, más les valía cerrar algunos latinos que hay por ahí
  • 1|Lupe dijo
    En tiempos no podía ni sacar el coche ni meterlo en el garaje en todo el fin de semana, pero ahora al menos...
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