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Domingo, 22 de julio de 2018
Tribuna Digital

28/3/2018

Semana Santa

José Luis Labat

Ahora que ya ha comenzado esta semana con apellido, pendientes de las nubes y de la climatología; ahora que ya ha pasado el pregón, tras los dolores de un viernes que auguraban el final ineludible de la cuaresma, volvemos nuestros ojos al escenario en que se transforman muchas de las localidades que acogen, a lo largo de estos días, representaciones de los misterios de la muerte de Jesús de Nazaret o desfiles procesionales en memoria de su pasión. Antes era el triduo, ahora, cada día de la semana tiene su aquel.

No pocos miles de cofrades, con importante incorporación de cantera menuda en los últimos años, ataviados de túnica y tercerol o capirote, con sus hachas o con sus timbales y bombos, realizan largos recorridos procesionales por unas calles que respiran, al menos en esta época del año, aroma a incienso.

Ocultos bajo el anonimato que les brinda su hábito “ad hoc”, el hermano y la hermana cofrade afrontan esos momentos, de interioridad y de intimidad, de acompañamiento junto al paso titular, como un reto personal, difícil de expresar en ocasiones, complejo en su esencia de creencia y sentimiento, incluso cargado de peculiares referencias religiosas, algunas bastante lejanas, cuando no opuestas, a una práctica propia de un determinado credo.

Hay quienes han incluido el fenómeno bajo el paraguas de la categoría de religiosidad popular, y explican allí su auge, pero tal vez haya que buscar otras claves, no tanto antropológicas cuanto sociológicas, que ayuden a desentrañar el misterio de cómo una sociedad, cada vez más indiferente al hecho religioso como tal, o tal vez habría que decir al hecho de las religiones, encuentra espacios de reivindicación emocional en grupos de identificación, alrededor de elementos que conjugan ciertos vestigios de religiosidad y, sobre todo, de autoestima social, por medio de la pertenencia a ese universo cofrade, con los valores que este representa.

Y particularmente valores inmutables, referidos, cómo no, a la tradición, garante absoluto para quienes se aferran a él, cuando sienten el miedo del salto al vacío que supone también  la fe. De ahí la permanente referencia al pasado, y la dificultad manifiesta de incluir, por ejemplo, elementos del hoy que nos toca vivir, o de alumbrar capacidad para soñar un nuevo futuro.

Tal vez por esta razón, curiosamente, para muchos, la Semana Santa termina en viernes, tras una espectacular procesión coral, sin darse la oportunidad de llegar hasta el final, y de experimentar o exponerse, simplemente, a lo nuevo. Una lástima, será porque la tradición ha ganado mucho peso. No vaya a ser que nos la cambien también. Es la semana santa. ¡Feliz Pascua!
 


* Periodista
12
comentarios
  • 12|LUIS I dijo
    El reconocimiento o posible reconocimiento de una tradición de origen religioso como Patrimonio de la Humanidad, aunque parte del Bajo Aragón discrepa y habla de apropiación de una fiesta de ruptura del invierno pagana, de por sí irá en la línea sociológica descrita. Como en el caso de las matsuri japonesas llegará un momento en que será un paseo civil de esculturas de Salzillo o para cantar saetas y que salga en el Sálvame. Por cierto, tenemos muchos números de que se reconozca.
  • 11|tamara g dijo
    lo ha descrito usted muy bien, cada vez más gente se apunta a una cofradía por gusto o tradicion no por religiosidad
  • 10|FER58 dijo
    Es cierto que la tradición gana peso y cada vez se ven más niños en las procesiones, pero también es cierto que muchos de estos cofrades no lo hacen por devoción, sino por postureo como he leído por aquí.
  • 9|Antonio dijo
    Da gusto ver cómo se van recuperando las tradiciones y las cofradías tienen cada vez más seguidores, más allá del sentimiento religioso es importante que se mantengan las tradiciones porque mejor están los chavales en una procesión que haciendo botellón
  • 8|Gusssss dijo
    es sin duda una época en la que creas o no, algo te remueve por dentro
  • 7|marcos22 dijo
    Buen texto que refleja todo lo que supone la semana santa. Felices Pascuas para usted también, saludos
  • 6|Lucas dijo
    En cualquier otra ciudad se valora más la Semana Santa, tenía que promocionarse más todos los actos que se hacen porque merece la pena desde el punto de vista turístico
  • 5|Nuria dijo
    BFfff yo es que esto de ir de procesión como que no, me voy al Pirineo a respirar aire puro y déjate de tanto incienso
  • 4|Raquel Martín dijo
    Pues la verdad es que estamos muy pendientes de tiempo, a ver si podemos seguir disfrutando de estas maravillosas procesiones que podemos ver en la ciudad
  • 3|Jimena Azcona dijo
    No creo que cambien nada, ahí están los devotos cofrades, los de toda la vida para que se mantengan las tradiciones fielmente
  • 2|HOLY dijo
    el otro día un compañero se ofendió mucho porque es cofrade pero no va a misa el resto del año, no entiendo si esto de ser en procesiones es mucho de postureo, pero desde luego lo que sí es cierto es que hay respetar la tradición
  • 1|Unai dijo
    La verdad es que son días para disfrutar, y donde se combina la parte lúdica y la religiosa
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