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Viernes, 19 de enero de 2018
Tribuna Digital

12/1/2018

La primera piedra

Francisco Javier Aguirre

La contaminación que nos rodea por todas partes es algo de lo que nadie duda. Este lamentable fenómeno se desglosa en varios niveles. Uno de ellos, cada vez más extendido, se refiere a la contaminación mental. Tal vez contribuye a su incremento la contaminación física ambiental, porque ya desde antiguo se sabe que en el ser humano opera la unidad entre cuerpo y mente.

Tratando de la contaminación mental, podemos aludir sin ningún escrúpulo a la corrupción. Ha existido siempre, existe y existirá en la vida pública y en la privada. El desarrollo informativo del tiempo presente nos da a conocer infinidad de casos, todos lamentables y vergonzosos porque afectan a personas cuyo oficio debiera ser el bien común. Está claro que aludo a los políticos y a las grandes empresas financieras. ¿Cuántas actuaciones legales, aprobadas por los primeros en beneficio de las segundas, son inmorales?

En ambas esferas, pública y privada, aparecen sucesivamente enredos y complicaciones que van saliendo a la luz merced al trabajo denodado de algunos periodistas de investigación, aunque en otros casos se trata de simples venganzas de sujetos que no alcanzaron sus expectativas dentro de la maraña corrupta a la que pertenecían. Resulta ocioso citar nombres y casos que están al alcance de cualquier persona interesada por la cuestión. Esa es la parcela social, colectiva y mediática a que la mayoría nos referimos al tratar de la corrupción. Que hay que perseguir y castigar, porque los humanos reaccionamos mejor al palo que a la reflexión consciente.

Pero hay un enfoque filosófico que explica, aunque no justifica, este fenómeno. Toda la naturaleza, incluida nuestra especie, se halla en un proceso de corrupción. Se corrompen los organismos por la propia dinámica de su desarrollo. Si ya los filósofos, con Heidegger a la cabeza, proclamaron que el hombre es un ser para la muerte, queda claro que desde que nacemos iniciamos un proceso de corrupción orgánica que concluirá con la desaparición de nuestra entidad corporal. Y lo mismo ocurre con las plantas, las construcciones (baste recordar la aluminosis de los edificios), la oxidación de los metales y demás deterioros de la llamada naturaleza inanimada, que no lo es tal. Se corrompen las rocas al desintegrarse, aunque sea en un proceso lento, solo observable a largo plazo.

Todas estas consideraciones quieren desembocar en algo más concreto: la corrupción personal de la que todos somos sujetos activos. Si nos examinamos a fondo, podemos hallar en nuestra vida momentos y circunstancias en los que hemos practicado la corrupción, tal vez en grado menor cuantitativamente hablando, pero no menos culpable cualitativamente considerada. ¿Quién no ha pagado una cuenta sin IVA? ¿Quién no ha utilizado el teléfono de su trabajo para una llamada particular? ¿Quién no ha dedicado tiempo laboral a asuntos propios no autorizados? ¿Quién no ha falseado una declaración de la renta si ha estado en su mano? ¿Quién no ha cobrado en negro si le ha sido posible? ¿Quién no ha mentido alguna vez? Hay muchas más preguntas de este tenor.

Alguien dirá que no son cosas graves, que no sea tan estricto. De acuerdo. Pero la corrupción es censurable a todos los niveles, y solemos ver fácilmente la paja en el ojo ajeno, aunque sea tremenda, tipo viga. Termino recordando lo que dijo un hombre sabio: quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra.


* Escritor
14
comentarios
  • 14|Jasón dijo
    Sin duda alguna, el tema es de rabiosa actualidad como se decía hace muchos años. Intento recordar si fue el sabio Kung Fu Tsé, que los pueblos dependían de sus gobernantes. Si los dirigentes eran honrados, el pueblo era honrado, pero si eran unas personas sin moral, el pueblo llano no se atenía a ninguna barrera, y se degradaba. Seguro que lo han dicho desde entonces cientos de sabios. Y asistimos actualmente a una corrupción tan grande en lo político y en lo moral, que dentro de poco nos pondremos a la altura de los romanos, en su periodo final. Se comienza por cierta clase de filosofía, el típico Carpe Diem, y se sigue por los gobernantes. El pueblo llano, que somos todos los demás, imitamos sus actuaciones, y la degradación moral y la corrupción social están aseguradas. Y eso que en España, como me decía un antiguo compañero de trabajo, la corrupción no ha llegado hasta el pueblo llano, como en otros paises, como es el hecho de sobornar a un simple funcionario, para que le consiga un aparcamiento... o ¿ sí ? Por ejemplo concesiones a los amigos, cursos para los parados que van a las empresas... Una vez puesta en marcha la corrupción, nadie la puede parar. Las personas de a pie no se atreven a protestar porque les va la economía familiar. Es todo malo en el mundo y en la sociedad. En absoluto. Todavía hay millones de seres humanos que no están corrompidos moralmente, y cuyos corazones son relativamente inocentes. Pero, igual que en un momento determinado Atila invadió Europa,fue la pesadilla de Roma, actualmente, se está levantando en algún lugar alguna espada de Damocles que probablemente establecerá una nueva moral y una sociedad menos sumisa a la corrupción del poder. Como se dice al principio, los menos responsables son el pueblo llano, que no hacen sino imitar a sus dirigentes. Esos dirigentes que gastaban el dinero de todos en bacanles, compras de inmuebles... les seguimos los demás, que no ponemos ningún freno a nuestros deseos más oscuros y a la vez naturales de la tierra el agua y el fuego. Buen tema el de la corrupción, que como dice el autor, nadie nos libramos, pero la primera responsabilidad es de los dirigentes de una nación y del mundo.
  • 13|Feli dijo
    Si examinamos nuestra vida personal nos damos cuenta de que debemos ser indulgentes con los fallos de los demás. Aunque las instituciones públicas deban perseguir la corrupción aplicando leyes justas, que no siempre lo son, ni lo hacen.
  • 12|FEOTON dijo
    Según los sociólogos, los psicólogos y los antropólogos, cuanto mayor es el nivel de la llamada 'civilización', más aumenta la corrupción de todo tipo. En los países presuntamente menos 'desarrollados', en las zonas donde no han entrado las mafias de uno y otro signo, hay más sinceridad, más inocencia, más honestidad, más solidaridad, hablando en términos generales.
  • 11|Feli dijo
    Si examinamos nuestra vida personal nos damos cuenta de que debemos ser indulgentes con los fallos de los demás. Aunque las instituciones públicas deban perseguir la corrupción aplicando leyes justas, que no siempre lo son, ni lo hacen.
  • 10|Olga Martínez dijo
    Debe ser eso, la contaminación física ambiental!!
  • 9|Teresita dijo
    No veo maldad en muchos animales ni en las plantas, el ser humano se vuelve malo por naturaleza
  • 8|Floren dijo
    No hay que generalizar pero el sillón lleva a la tiranía y de ahí a la corrupción hay un paso
  • 7|Fede dijo
    Pues sí, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra. Que nadie tirará ninguna
  • 6|Gerardo dijo
    Se puede nacer para morir, pero no por eso estar abocados a acabar corruptos, la muerte no significa que una persona haya llegado a su nivel de corrupción orgánica
  • 5|Bassi dijo
    hombre, se podrían nombrar tantos casos de corrupción y no sólo política, también la hay laboral y mucha
  • 4|Merche A. dijo
    Ahí, ahí, todos son buenos hasta que ocupan un sillón aunque no se puede generalizar
  • 3|Ricardo dijo
    Sí, si, por ahí se empieza, aunque parezca exagerado
  • 2|Ignacio Lafuente dijo
    Ahora que las tarifas son planas, ni mal que bien, pero anda que no recuerdo yo a gente llamar desde el trabajo y poner incluso conferencias
  • 1|Teresa dijo
    sí, hay que empezar por o más básico para poder eliminar la corrupción
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