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Viernes, 15 de diciembre de 2017
Tribuna Digital

23/9/2017

Fanatismos

Francisco Javier Aguirre

Uno de los riesgos que tiene cualquier ser humano es caer en el fanatismo. Puede resumirse este estado mental y emocional diciendo que supone la adhesión incondicional a una causa, de la que pueden derivarse actitudes conflictivas y violentas. El fanático está convencido de que su idea es la mejor y la única válida, por lo que menosprecia las opiniones y las posturas de los demás, a quienes, por si fuera poco, trata de imponer las suyas.

Coinciden los psicólogos, los psiquiatras y los antropólogos en que los fanatismos de toda laya afectan a individuos con una personalidad endeble, que en consecuencia gestionan un sentido de la propia identidad de estructura frágil. Por ello se adhieren frenéticamente a ideas, situaciones o sentimientos ajenos a su ser original, encontrando en ellos el soporte necesario para dar un sentido a su vida.

En muchas ocasiones, tal adscripción es propiciada por el ambiente o la familia, pero su raíz profunda siempre reside en la inconsistencia personal. El fanatismo surge a partir de la necesidad de seguridad que experimentan ciertas personas. Se trata de una especie de compensación frente al sentimiento de inferioridad. El objeto de adhesión incondicional puede ser una idea, una filosofía, una religión, un territorio, una cultura o elementos tan intrascendentes como un equipo de fútbol.

Hay grados en el fanatismo. Hablando de fútbol, no es lo mismo un aficionado que un forofo o un hincha. Solo a los últimos se les puede considerar fanáticos cuando su vinculación con el equipo los lleva a la violencia verbal o física. Los conflictos graves entre hinchas de distintos clubes son más frecuentes de lo que debieran si la afición estuviera debidamente canalizada. Pero las pasiones se desatan, a veces por tonterías, y en ocasiones son azuzadas por un sector de los responsables del club, que de ese modo intentan intoxicar el ambiente para obtener rentabilidad de imagen, e incluso beneficio económico.

De fanatismo religioso sabe bastante la Historia, la antigua y la reciente. Recuérdense las persecuciones y matanzas, las Cruzadas, la Inquisición, los pogromos, etcétera. Desembocando en el presente nos topamos con la irracionalidad del yihadismo y sus funestas consecuencias en Oriente y Occidente.

Hay igualmente fanatismos por razones étnicas, lingüísticas, territoriales, culturales y demás circunstancias que son accesorias a un individuo o a una colectividad. Su horizonte desemboca generalmente en la despersonalización, el gregarismo, el sufrimiento gratuito, la decepción y la angustia existencial. También, en casos extremos, deriva en violencia. Ejemplos abundantes podemos encontrar a lo largo de la historia antigua y moderna. 

Lamentablemente, las personas afectadas por este síndrome tienen algunos puntos en común. Uno de los más destacados es que carecen de sosiego, serenidad y equilibrio, condiciones deseables para la vida. Otro de los más tristes es que han perdido el sentido del humor.


* Escritor
9
comentarios
  • 9|Crispo dijo
    Me impresiona el comentario de JASON y me hace pensar. Tal vez no esté muy desencaminado en esta tierra de pasiones ardientes y acciones violentas. Puede que en el fondo todos seamos más fanáticos de lo que creemos. También sabemos que la policía es muy buena y nos pueden pillar. Seguramente eso limita la violencia fanática.
  • 8|Jasón dijo
    Creo que es muy extraña la persona que no es fanática. De hecho casi todo el mundo lo es. Hoy en día tenemos muchos frentes abiertos, y en todos ellos aparecen fanáticos. Muchísimo más de lo que se piensa. Me atrevería a decir que un 95 por ciento de la población somos fanáticos. La única diferencia es que algunos lo llevan hasta el extremo en el que se complican la vida física. Pero si las personas pudiésemos ser lo que en muchas ocasiones pensamos en el fondo, la tierra contendría probablemente, 7.500.000.000 de fanáticos. Si no, a las pruebas me remito. ¿Qué ocurre en internet, en las redes sociales? Que nos y otros se ponen a caldo, y si no se llega a más es porque recientemente se ha puesto coto a la cacería indiscriminada. Fanáticos del fútbol, fanáticos de la religión, fanáticos de l baloncesto, del ciclismo, de los deportes, de las carreras, fanáticos del sexo, fanáticos del alcohol, fanáticos de las drogas, fanáticos de los animales... No solo es fanático aquel que aparece en las portadas porque ha hecho algo físicamente. Si en España se dejasen llevar armas, todos los días habría más de cien muertos. Muertos por desaveniencias en las carreteras, en los bares, en los parques... Supongo que habrá otros paises que son más fríos, pero España que ya está anhelando otra guerra civil, se puede considerar en sí un país fanático al 90 por cien. Son fanáticos hasta los ateos, que se gastan el dinero en pintar en los autobuses que dios no existe. Pensamos que no somos fanáticos; en caso de que amigo lector, pienses que no eres fanático, cuando veas la televisión o escuches la radio, obsérvate cómo reaccionas ante ciertas cuestiones, y qué harías si pudieses actuar sin ninguna consecuencia y sin que te vieran... Si después de varios meses, no has sentido en algún momento que te irritas... una de dos, o es que eres una extraordinaria persona, un diez por cien de la raza humana o es que ... que perteneces al otro noventa por ciento y estás muerto... Fanáticos físicos hay un pequeño porcentaje, fanáticos sentimentales y mentales... es otro tema...
  • 7|JOSE RODRIGUEZ dijo
    Sosiego,serenidad y equilibrio con sentido del humor pues que lo apunten los intolerables .
  • 6|Felisa dijo
    Hoy en día los fanatismos se extienden a todos los ámbitos de la vida
  • 5|Paco M. dijo
    La historia se repite y la mayoría de los conflictos surgen porque no sabemos tolerar al otro
  • 4|Marta Gil Zapater dijo
    Los fanatismos son malos en cualquier circunstancia de la vida y en todos los aspectos de la vida
  • 3|Maricruz dijo
    Los extremos no son buenos, desde luego
  • 2|Feli dijo
    Está creciendo el fanatismo en muchos lugares del mundo, y también en España. Vamos mal
  • 1|FEOTON dijo
    Es fácil poner nombres y apellidos a los fanáticos contemporáneos
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