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Martes, 24 de octubre de 2017
Tribuna Digital

26/7/2017

El efecto invernadero y la natalidad

Vicente Franco Gil

Llueve sobre nuestras temerosas sociedades un continuo aguacero de proclamas apocalípticas interpretando el cambo climático. Aquel vicepresidente demócrata estadounidense, Al Gore, y su visión catastrofista del calentamiento global, con un enfoque que le reportó pingües ingresos económicos, alzó la siembra del pánico basándose en una argumentación que más de un experto desmontó. Asimismo, días atrás, un diario español de tirada nacional, expuso en versión digital una gráfica de medidas eficaces para amortiguar el impacto medioambiental. Paradójicamente y con diferencia, la principal opción para conseguir dicho fin reside en tener menos hijos.

El interés por la reducción de las emisiones de CO2 promueve, de nuevo, las políticas de la contracepción. Es cierto que existen medidas efectivas para el descenso de la contaminación, pero no es menos cierto que subyace una falta de compromiso real para llevarlas a cabo. Se habla de energías renovables, limpias, verdes, pero persiste un tenue y frágil interés en implementarlas. Existen demasiados lucros económicos que impiden construir, responsablemente, una conciencia ética acerca del calentamiento global.

Reducir la natalidad, aminorando con ello su ulterior consumo para que la contaminación disminuya, es un pretexto tan insolente como estólido. Una sola persona puede contaminar como diez o veinte, depende su educación cívica y de su integridad moral. En la indicada gráfica parece ser que el efecto invernadero es provocado, principalmente, por la invasión de los niños, tal como nos recuerda la propuesta del profesor Travis Rieder del Instituto de Bioética Berman de Johns Hopkins: “Tal vez debamos proteger a los niños no teniéndolos”.

Es obvio que el calentamiento se ha convertido en un culto cuya fe difunde, terroríficamente, el fin del mundo a corto o medio plazo. Los nuevos mensajeros del cambio climático han fusionado éste con la ideología contraceptiva, sirviendo en bandeja a las instituciones gubernamentales de las sociedades avanzadas y súper desarrolladas, una buena excusa para incrementar la industria abortista y el negocio de la anticoncepción, con el objeto, quizá, de generar copiosos beneficios colaterales.

Llevamos años vaticinando el agotamiento del petróleo, presagiando el aumento del nivel del mar y sus inundaciones desastrosas...sin embargo, seguimos vermuteando los domingos, disfrutamos de las vacaciones plácidamente y festejamos nuestras relaciones laborales con distendidas cenas de empresa. La visión malthusiana de que la humanidad arrasa el planeta debido a su reproducción masiva, ha fracasado frente a las innumerables pruebas que han confirmado que el elemento natural más estimable y valioso que habita sobre la tierra es el hombre.

Decir que los hijos son una agresión para los ecosistemas, tal como exhibe Rieder, equiparándolos a los gases que provocan el efecto invernadero, es cuando menos una opinión infundada y perversa. El modelo de las “familias pequeñas”, el cual ya se aplica en ciertos países, no deja de cosificar, todavía más, al ultrajado ser humano. De nada sirve reducir la población si, la que pervive, no se priva de excelsas tecnologías, las cuales avivan tanta fruición como contaminan.

La sostenibilidad no puede apoyarse en postulados triviales. La excesiva fijación por erigir un estado del bienestar cimentado en una desmesurada calidad de vida, quizá haya hecho emerger una ingeniería poblacional que justifique las abominables estrategias contra natura que se diseñan. Con todo, si perdemos la visión ontológica del ser humano, puede ser que, lejos de salvar el planeta, sucumbamos irremediablemente ante una contaminante, destructiva y corrompida  inmoralidad, fruto indiscutible de la soberbia humana. El hombre debe primar por encima de cualquier “oferta” que induzca, dolosa y paulatinamente, la extinción sin escrúpulos de su inviolable especie.


* Licenciado en Derecho
16
comentarios
  • 16|OLGA dijo
    Si el ser humano ensucia mucho, y por ello se debe ir eliminando, antes hagamos desaparecer a los conejos, cerdos, vacas, y a toda la retahíla que se nos ocurra, así también disminuiremos el pringe contaminante. Vamos de loooocossssssssss!!!!!!!!!!!
  • 15|JOSÉ MANUEL dijo
    ANTONIO, pierdete un ratico chato, y vuelvete a leer la tribuna. Te has definido perfectamente. Sin más comentarios.
  • 14|Antonio dijo
    Seguramente la providencia cuida de nosotros, por eso son cada vez más los padres que no vacunan a sus hijos. En realidad se aprovechan esos padres de que los niños que rodean a sus hijos sí están vacunados y esa es la única muralla que los protege. Y mientras los niños no vacunados están falsamente seguros los padres vermutean, como dice el autor, seguros de que la providencia cuidará de ellos. Tenemos los hijos que creemos poder alimentar, educar y proteger. Y algunos evitamos la visión militarista de que hay que tener más hijos para engrosar los ejércitos del Señor que defiendan nuestra fe.
  • 13|verdy dijo
    así es, como las estrategias del neoliberalismo bélico con respecto a las guerras. De este modo se fulmina a mucha población con unas cuantas aleaciones isotópicas. Pum
  • 12|oliver dijo
    una reflexión muy interesante, sin duda
  • 11|Carmen dijo
    y la superpoblacion???? eso como se soluciona??? lo de no tener hijos me parece una verdad como un templo ya veremos como todos luchamos por un poco de comida
  • 10|bcn dijo
    me da mucha lástima cuando la gente por ejemplo no recicla siendo que lo tiene muy fácil o cuando cogen el coche par un trayecto que se puede hacer andando o cuando hay 30 grados y necesitan el aire acondicionado en lugar del fresco de la calle..yo no quiero traer hijos en un mundo así
  • 9|Lorein dijo
    evidentemente los discursos vertidos por los estadios facticos en sociedad no son sino una arista más del argumentario de la postverdad. No es lícito en este mundo que seamos conocedores de las cantidades de CO2 y otras sustancias moleculares tóxicas que generamos simplemente existiendo como materia orgánica, como humanos
  • 8|raul dijo
    los humanos tienen que primar por encima de todo si saben comportarse...el problema es que el civismo no se enseña y se siguen viendo botellones en los que hay kilos y kilos de basura o papeles en el contenedor amarillo...es una vergüenza
  • 7|bor dijo
    es muy triste lo que está pasando con el mundo y la gente debería hacerselo mirar...menos coches y menos aires acondicionados para reducir el consumo de energia!!!!!
  • 6|TAMARA G.M. dijo
    y luego llegan iluminados como trump que dicen que es un mito y se van a poner a contaminar como si fuera su hobby número 1....jajajajaja
  • 5|hugo dijo
    hasta que los gobiernos no se conciencien la gente no va a poder hacer mucho: transporte público, menos coches....
  • 4|ani dijo
    los humanos tienen la culpa de todo, lo de no traer a los hijos quizás sea muy extremista pero es cierto que si los traes les vas a dejar un mundo horrible
  • 3|ger dijo
    no estoy de acuerdo y si no lean ustedes inferno, de dan brown.......
  • 2|maricarmen dijo
    los estilos de vida verdes son en la actualidad reaccionarios y retorsivos para con los poderes económicos establecidos. No interesa. Hasta que se encuentre el mecanismo empresarial perfecto que torne ese estilo verde en oscuro
  • 1|mcarthy dijo
    siempre va a haber teorías que conspiran acerca de los beneficios de la reducción de la población....algunas más y otras menos descabelladas
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