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Domingo, 23 de julio de 2017
Tribuna Digital

20/4/2017

Una noche catalana

Por Miguel Martínez Tomey

Madrid abre la mano y por fin se muestra -a su modo- conciliador con Cataluña. Tras casi cinco años de fiestón independentista, con todo su estrapalucio, botellas rotas, gritos, peleas, lanzamiento de sillas, bailes libidinosos sobre la capota de los coches, vomiteras y demás escandalera, uno de los invitados mayores (uno de esos sin los cuales la fiesta decae) y que no es otro que el gobierno central de España, dice que ya ha tenido bastante, que se acabó la juerga, que se va a dormir.

Lo dice a su modo, claro: dejando de hacer lo que ha hecho desde que empezó de verdad el party en septiembre de 2012. Desde esa memorable Diada se ha mantenido impertérrito aparentando que nada de lo que hicieran al otro lado de la clamor de Almacellas le importase un pito, mirando para otro lado, diciendo que no a todo sin hacer caso a razones ni situaciones, bien parapetado en la legalidad constitucional sin atender a las consideraciones políticas que suelen orientar a quienes conciertan, interpretan y adaptan toda constitución en cualquier democracia del planeta.

Añádase a ello una buena dosis de autosuficiencia, engreimiento y paternalismo chusco, mezclado últimamente con cachetes y pizcos de advertencia para no se sobrepasen ciertos límites que avisan a las claras que la contraparte no va de farol.

Ahora, buscando su chaqueta con las manos y la puerta del destrozado apartamento con la mirada, Rajoy dice que da por terminada la escenita de tensión y efecto y que vuelve a lo de siempre: los regalos, el apaciguamiento, las palmadicas en la espalda, el “venga, si en el fondo nos queremos mucho”. Todas esas cosas que se plasman en compromisos de 4.200 millones en inversiones públicas -no en lo inmediato, que en los presupuestos generales de 2017 les recortan un 2,5%, si bien a otros nos chulean un 18%- y con guiños que invitan a sentarse en la silla más cómoda de la mesa familiar del modelo de financiación. Convite más tentador si cabe cuando por debajo de esa mesa el anfitrión ofrece, agitándola disimuladamente con una de sus manos, la incipiente conexión de aguas desde la cuenca del Ebro a las cuencas interiores de Cataluña, puerta que se dejó abierta en 2008 el gobierno aragonés del PSOE-PAR. Sí, ese gobierno que de la mano de Iglesias y Biel y, santificado por el mismísimo Pedro Arrojo, nos descubrió a los aragoneses que había trasvases malos (los de los otros) y trasvases buenos (los suyos).

El proceso catalán está alcanzando sus límites y, a pesar de que la actitud de Madrid durante estos años le ha procurado al independentismo más poción mágica que la que tragó Obélix cuando se cayó en la marmita de pequeño, lo cierto es que la posibilidad de que esté comenzando a perder fuelle no es ni mucho menos remota, y más si se empieza a ofrecer zanahoria y no solo palo. Si la reacción social a los recortes salvajes y el propio colapso financiero de una Cataluña -instalada desde el inicio de su autonomía en un déficit reivindicativo (“gastaré lo que exijo y no me das, porque soy demasiado grande e importante para que me dejes caer”)- fue la que desató la masiva reacción social que allí buscó en la independencia la puerta de escape, el retorno al crecimiento, la reducción del paro y el buen tono de las economías familiares puede hacer volver las aguas a su cauce habitual. O algo parecido.

Y una vez más, tras una juerga tormentosa de las que hacen época, se harán las paces como se han hecho siempre: pagando los demás los caros regalos de la reconciliación y los destrozos producidos en la bacanal. Desafiando la fenomenal resaca general, el corredor mediterráneo correrá entonces como si nunca antes hubiese tenido el gobierno español obligación alguna de ejecutarlo (que la tenía y la tiene). Para los demás proyectos, los de los pocos, pobres y pánfilos, aunque también sean obligatorios, lo de siempre: a callar y esperar, que la Divina Providencia seguro que obsequia a los sumisos un siglo de estos con la aparición de alguna Virgen menor. Y es que en Madrid lo tienen claro: “Barcelona es bona si la bossa sona.”

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Una nuei catalana

Madrí ubre a man y por fin s’agana –d’ixas menas suyas– á fer-se á pachas con Cataluña. Dimpués de zinco añadas de birolla independentista, con tot ro suyo estrapaluzio, botellas escluchinatas, chilos, farfallatas, siellas volanderas, bailes libidinosos sobre a capota d’os autos, gomecatizos  y firme escandalera, uno d’os convidaus mayors (uno d’ixos sin os cuals a fiesta decaye) y que no ye atro que o gubierno zentral d’España, diz que ya en ye pro, que remató ta el a borina, que marcha t’a cama.

Lo diz d’as suyas trazas, profes: dixando de fer o que ha feito dende que enzetó de verdá o party en setiembre de 2012. Dende ixa memorable Diada s’ha manteniu imperterrito fendo a maneraza de que cosa d’o que fesen á l’atro costau d’a clamor d’Almazellas li bufase ra pocha, mirando-se ta atro costau, dizindo que no á tot sin fer caso á razons ni situazions, bien coflau en a legalidá constituzional sin atender á ras considerazions politicas que gosan orientar á os que composan, entrepitan e adautan toda constituzión en cualque democrazia d’o planeta. Adiba-se-bi una buena chorradeta de repindongo, fachenda e paternalismo chuzón, mesturau istos zaguers tiempos con bel lapet y bel pizco d’alvertenzia ta que no se sobrexcan ixos limites que dan notorio de que a cuentraparti no ye baladriando.

Agora, buscando a suya chugueta con as mans y a puerta d’o estarnau apartamento con a uellada, Rajoy diz que da por rematata ra eszeneta de tensión y efeuto y que torna á o de sempre: os regalos, l’apaziguamento, as palmadetas en a esquena, o “vienga, si en o fondo nos queremos muito”.

Todas ixas cosas que se plasman en compromises de 4.200 millons d’euros d’inversions publicas –no pas en o inmeyato, que en os presupuestos chenerals de 2017 lis ne retallan bel 2,5%, malas que á atros nos escaforran un 18%- y fendo zeños ta coflar-se en a siella más poncha d’a mesa familiar d’o modelo de finanziazión. Convite más retentadero si cape cuan por o cobaxo d’ixa mesa o anfitrión ofrexe, en sobatando-la desimulatamén con una d’as suyas mans, a escomenzata conexión d’auguas dende a compleganza d’o Ebro ta ras cuangas interiors de Cataluña, puerta que se dixó ubierta en 2008 o gubierno aragonés d’o PSOE-PAR. Sí, ixe gubierno que d’a man d’Iglesias y Biel y santificau por o propio Pedro Arrojo, nos escubrió á os aragoneses que bi n’eba de trescols malos (os d’os atros) y trescols buenos (os suyos).

O prozeso catalán ye alcanzando os suyos limites y, á tamas de que l’autitú de Madrí en istas añadas l’ha precurau á l’independentismo más pozión machica que a que s’engoletó Obelix cuan se capuzó de chicorrón en a marmita, o zierto ye que a posibilidá de que esté escomenzando á esbafar-se no ye guaire remota, y más si s’empezipia á ofrexer a carrota y no solo que o tocho. Si a reyazión sozial á ras retalladas furas y o propio esboldregamiento finanziero d’una Cataluña –enriscata dende ro empezipie d’a suya autonomía en un défizit revendicativo (“gastaré o que desixo y no me das, porque soi masiau gran e importán ta que me dixes cayer”)- estió a que desató a masiva reazión sozial que astí buscó en a independenzia a puerta ta eslampar-se-ne, á vuelta ta o creximiento, a mengua d’o paro y o buen tono d’as economías familiars puede fer tornar as auguas á o suyo cauz abitual. U bella cosa parellana.

Y una vegata más, dimpués d’una esgarramurzia d’as que fan epoca, se ferán pazes como se’n han feitas sempre: bosando ros atros os caros regalos d’a reconziliazión y os devoros produzitos en a borina. Desafiando a fenomenal zangarriana cheneral, o corredor mediterránio correrá alavez cono si nunca antis no ese teniu o gubierno español garra obligazión d’executar-lo (que la teneba y la tiene). Ta os atros proyeutos, os d’os pocos, pobres y papis, malas que tamién sigan obligatorios, o de sempre: á callar y asperar, que a Divina Providenzia seguro que obsequia á os semisos bel sieglo d’istos con l’aparixión de bella Virchen menor. Y ye que en Madrí lo tienen claro: “Barcelona es bona si la bossa sona.”


* Vicesecretario de Asuntos Europeos de Chunta Aragonesista
8
comentarios
  • 8|Charo dijo
    Esto no va a llegar a ningún buen puerto
  • 7|Ignacio Morónn dijo
    Mucho quieren separarse pero luego bien que ponen la mano
  • 6|Manuela dijo
    Los trasvases son buenos o malos según los mire uno u otro
  • 5|Machín dijo
    los aragoneses ya pagaremos el canon de tanto acuerdo!!
  • 4|Víctor R. dijo
    Sí, claro. Será por todo lo que Cataluña le da al Estado
  • 3|Chummy dijo
    Pues lo que ha pasado de toda la vida de Dios
  • 2|Marisofi dijo
    resacas, bacanales... anda que no se lo montan bien
  • 1|Diego P. dijo
    La verdad, es que si no pone alguien un poco de coherencia en este asunto no se llega a ningún lado
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