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Miércoles, 7 de diciembre de 2016
Tribuna Digital

13/1/2014

Fin de la moratoria para búlgaros y rumanos

Jorge Garris Mozota

En el año 2013, el número de rumanos residentes en España, según datos del Padrón, era de 925.140, y en Aragón de 66.835, el primer contingente de origen foráneo,  además de  6.022 búlgaros. Estas cifras han sido el resultado de una aumento progresivo y constante desde finales de los años noventa del siglo pasado.

Tras la caída del régimen de Nicolae Ceaucescu, con la “Revolución del 1989”, se produjeron unos cambios drásticos en la política del país acompañados de medidas aún de mayor calado en el ámbito económico, con grandes privatizaciones que generaron una bolsa de desempleados, origen de la diáspora rumana, de igual modo y en esa misma fecha, también fue destituido el dirigente búlgaro Todor Zhivkov. Ambos países tuvieron una similar reciente historia, pasando de un comunismo de corte soviético, a pesar de las políticas “independientes” de Ceaucescu, a un libre mercado sin freno.

Cuando ambos países ingresaron en la UE, según el Anexo de la Adhesión, los países de la Unión estaban capacitados para aplicar una cláusula de salvaguardia “moratoria”, a los ciudadanos de estos países, que les impedía trabajar por cuenta ajena durante un período de transición no mayor a siete años. En España, se les aplicó la moratoria desde el año de su ingreso hasta el 2009. Posteriormente se les aplicó otra segunda desde el 2011 hasta el final del 2013, a partir del 1 de enero de 2014, ya no necesitan de un permiso de trabajo para hacerlo pro cuenta ajena.

Estas medidas provocaron el aumento de los que se dieron de alta como autónomos en esos períodos, si bien trabajando en la construcción, servicios y hostelería, fueron mudándose hacia los regímenes de Hogar y Agricultura, todo ello acompañado de un aumento de los empleados en la llamada economía sumergida, coincidiendo con el desarrollo de la crisis económica a partir del 2008.

Las comunidades búlgara y rumana han celebrado la fecha del 1 de enero de 2014 como la de un cambio de status que les hace sentirse en pie de igualdad con el resto de aragoneses. Su dinamismo ha sido bien conocido por nuestra sociedad en los últimos años, mayor en los rumanos que en los búlgaros por lógica numérica. También muchos  empresarios aragoneses esperaban la medida para materializar contratos a personal que les hacía falta de esas nacionalidades.

Debido a que hasta el momento la mayor parte de los trabajos que han realizado han sido complementarios y no sustitutivos con respecto a los de otros aragoneses, es de esperar que aumente la cotización y aportación real de estos colectivos.

Aragón necesita más trabajadores e inversión, eso lo sabemos todos, y también saber retener al capital humano que más y  mejor pueda aportar, y que desee hacerlo. Como dato interesante, si bien existen países hispanoamericanos que permiten a sus ciudadanos la doble nacionalidad, en los últimos años se ha generado una corriente entre los rumanos que promueve la idea de generar legislación que les permita a ellos  dicha posibilidad.


* Geopolítico e Historiador
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