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Sábado, 24 de junio de 2017
Tribuna Digital

17/7/2013

Miedos infundados y esperanzas desmedidas

José Luis Galar

Hoy la sociedad en red comparte conocimientos, de hecho los entendidos apuntan en esa dirección para poder despuntar en las actividades profesionales de cada uno. Ya no se trata de tener u obtener conocimientos e información y guardarlos solo para ti por miedo a que los demás (tu competencia) puedan adelantarte (con rascada y peineta incluida) por la derecha.

La verdad es que estoy de acuerdo, pero también quiero puntualizar que el concepto de compartir no me “pilla” de nuevas, porque siempre he oído en mi casa, ya desde pequeño, lo importante y necesario que resulta compartir para el crecimiento personal.

Quizá sea por eso que hoy me he levantado con ganas de compartir lo que aprendí en un pequeño retiro en el monasterio budista de Dag Shang Kagyu en Panillo, cerca de Barbastro, durante unas fechas cercanas a la última Navidad, inmerso en una atmósfera de sol brillante durante el día y un manto estrellado de invierno azul durante la noche.

Uno de los conceptos sobre los que meditar si queríamos ser felices, nos dijo el monje Karma Tenpa, era “abandonar miedos infundados y esperanzas desmedidas”.

Enseguida me atrapó el principio: ¡era verdad! Vi nítidamente que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo atenazados por la ansiedad ante pensamientos sobre cosas que quizá nunca nos sucederán. Y que, por otra parte, ponemos un montón de condiciones a la felicidad: “si me tocara…” “si pudiera…” “si llegara…” “cuando acabe…”. Realmente, la única función de todos estos potenciales es aplazar el momento presente, único tiempo real en el que ser feliz. El lastre se multiplica exponencialmente cuando la naturaleza de esos condicionantes a nuestra felicidad se compone de deseos, incluso de delirios, que quedan mucho más allá de lo que debería bastar para que un ser humano fuera feliz.
 
Puede que todo esto parezca una obviedad: en efecto, lo es. Pero, precisamente por obvio, hemos dejado de considerarlo como herramienta útil y lo hemos arrumbado al plano intelectual, como mera información acumulada sin reparar en ella a nivel consciente, sin ponerlo en práctica, siendo esa la gran diferencia muchas veces entre unos y otros: unos solo lo saben, otros lo practican.


* Escritor (sígueme en twitter @jlgalar)
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