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Sábado, 23 de septiembre de 2017
Cultura

19/2/2013

La cultura de las navatas ya es Bien de Interés Cultural Inmaterial

El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de protección de la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se une de esta forma a la trashumancia y la Contradanza de Cetina como Bien de Interés Cultural inmaterial.
Redacción
Imagen de archivo de las navatas en una visita de la anterior consejera de Cultura
Imagen de archivo de las navatas en una visita de la anterior consejera de Cultura

Zaragoza.- El Consejo de Gobierno ha declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. El Gobierno de Aragón reconoce y protege de esta forma una actividad tradicional que constituye parte esencial del patrimonio etnológico de la Comunidad y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de navatas.

Aragón cuenta, a partir de este momento, con tres bienes de interés cultural inmaterial declarados: la trashumancia, la Contradanza de Cetina y la cultura del transporte fluvial de madera. El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte inició el expediente el pasado mes de julio, sin que se hayan presentado alegaciones.

Dentro del esfuerzo de protección y promoción el Gobierno de Aragón, a través de la dirección general de Patrimonio Cultural, se ha adherido además al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla La Mancha.

Históricamente, en Aragón, los “navateros” han transportado la madera de los bosques del Pirineo por el cauce de los ríos hasta Tortosa o Xerta. Aprovechaban el deshielo para llevar los troncos unidos en plataformas (las llamadas navatas) hasta el Ebro y a través de él hasta la desembocadura.

Las rutas fluviales de la madera han sido la del río Aragón (desde Ansó - río Veral y Hecho - río Aragón Subordán), la del río Gállego (formando navatas en Murillo y Santolaria) y la del río Cinca (desde Laspuña y Escalona).

Las navatas se formaban entrelazando los maderos con ramas de sarga trenzada y estaban compuestas por hasta tres tramos que se enlazaban y que los navateros conducían río abajo con la ayuda de remos. Las últimas navatas llegaron a Tortosa en 1949. No fue hasta los años 80 cuando en el Sobrarbe se comenzó a recuperar esta actividad y a organizar descensos por el Cinca, entre Laspuña y Aínsa, que se han ido extendiendo a otros ríos. 

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