M. Ambiente Un paraíso de naturaleza a las puertas de Zaragoza

Un paraíso de naturaleza a las puertas de Zaragoza

Pese a ser uno de los mayores núcleos urbanos del país, Zaragoza acoge a lo largo de su extenso término municipal una variada riqueza natural. Un paisaje árido y seco atravesado por hasta tres ríos, que dan lugar a estampas únicas en las que pueden encontrarse todo tipo de ecosistemas con solo pasear hasta las afueras de la ciudad.

El árido entorno natural de Zaragoza se ve transformado por el paso de los ríos Ebro, Gállego y Huerva
El árido entorno natural de Zaragoza se ve transformado por el paso de los ríos Ebro, Gállego y Huerva

Zaragoza.- Zaragoza es la quinta ciudad más poblada de España y uno de los núcleos urbanos de mayor tamaño del país. Sin embargo, a través de su extenso término municipal de casi 1.000 kilómetros cuadrados, la capital aragonesa cuenta con un amplio abanico de paisajes a las puertas de la metrópolis.

El paisaje árido de Zaragoza, modelado por el clima seco del centro de Aragón, queda roto por las aguas de los ríos Ebro, Gállego y Huerva, que confluyen en la ciudad para crear ricos contrastes naturales.

Desde las vales áridas del sur, a los humedales llenos de vida del Galacho de Juslibol, pasando por el bosque mediterráneo de los Pinares de Venecia, Zaragoza reúne a sus puertas un heterogéneo conjunto de ecosistemas.

Estepas del sur

Las estepas del sur de Zaragoza son el fiel reflejo del paisaje del centro de Aragón. Un lugar sin apenas presencia de agua, con una gran extensión monótona en la que apenas pueden observarse variaciones en el paisaje. El terreno, con pocos desniveles, se articula en vales y muelas, a menudo moldeadas por la acción del ser humano con la creación de tierras de cultivo

El Galacho de Juslibol es uno de los ecosistemas más ricos de toda la provincia
El Galacho de Juslibol es uno de los ecosistemas más ricos de toda la provincia

Sin embargo, esta aparente aridez alberga numerosas especies animales características del interior del mediterráneo. Una de ellas es el lagarto ocelado, uno de los lagartos más grandes de Europa. Las estepas del sur de Zaragoza son también el hogar de perdices, liebres y conejos, atraídos por los frecuentes cultivos de cereal de la zona.

En esta zona la vegetación es escasa y acostumbrada a la falta de agua. Arbustos mediterráneos como el romero o el tomillo pueblan las vales de monte, en las que apenas pueden encontrarse árboles de pino carrasco o sabina.

A lo largo de las más de 1.000 hectáreas de estepas que se sitúan al sur de la ciudad de Zaragoza pueden encontrarse lugares que por su singularidad se convierten en zonas con un alto interés turístico.

Uno de estos puntos es la Salada de Zaragoza, a unos 20 kilómetros al sureste de la ciudad y a la que puede llegarse en un breve viaje por la N-232. Una laguna natural formada por el agua de lluvia que durante la estación estival queda prácticamente seca y deja en el terreno una característica costra blanquecina de sal.

Galacho de Juslibol

El río Ebro, el más caudaloso del país, rompe a su paso la aridez del interior aragonés y transforma por completo el paisaje de Zaragoza. La máxima expresión de este contraste es el Galacho de Juslibol, un oasis de agua y vida a las afueras de la capital.

Pese a estar consolidado como uno de los patrimonios naturales más característicos de toda la provincia de Zaragoza, su origen se remonta a hace menos de 50 años, cuando la mayor crecida del río Ebro en todo el siglo XX transformó el paisaje de la ribera en 1961. Tras soportar caudales de más de 4.000 metros cúbicos por segundo, el río arrastró toneladas de gravas cortaron uno de sus meandros poco antes de llegar a Zaragoza, dando así al Galacho de Juslibol.

Los pinares de Venecia, atravesados por el Canal Imperial de Aragón, son otro de los atractivos naturales a las puertas de la capital
Los pinares de Venecia, atravesados por el Canal Imperial de Aragón, son otro de los atractivos naturales a las puertas de la capital

Su cercanía con el núcleo urbano hace que pueda visitarse a pie, remontando con un paseo la ribera del Ebro durante varios kilómetros. Durante el mismo, el turista puede observar en todo momento el cambio del paisaje entre el humedal y la estepa, delimitado de manera drástica con los barrancos y escarpes de yeso de la margen izquierda del río.

Una vez en el Galacho, el agua da lugar a un ecosistema fluvial único, con aves como la garza, la polla de agua, la picaraza o el gavilán. Las lagunas de agua que conforman el Galacho también son el hogar de mamíferos acuáticos como la nutria o el topillo, y otras especies de la vecina estepa como la gineta o el zorro.

La flora en este punto es también uno de sus grandes atractivos. Con una vegetación de soto similar a la del resto del cauce de los ríos, el Galacho cuenta con árboles típicos de ribera como el olmo, el chopo o el sauce, así como una rica vegetación acuática de tamarices o juncos.

Pinares de Venecia

Al sur de ciudad, en el distrito de Torrero, se encuentra el tercero de los paisajes que componen el mosaico natural de la capital aragonesa, los pinares de Venecia. Un ejemplo de bosque mediterráneo que separa las extensas estepas del casco urbano de Zaragoza.

La estepa ocupa más de 1.000 hectáreas de terreno al sur de la capital aragonesa
La estepa ocupa más de 1.000 hectáreas de terreno al sur de la capital aragonesa

Los pinares de Venecia son el rincón natural más cercano a la ciudad, casi absorbido por ella, pero esto no le impide albergar una rica variedad de flora y fauna. Se trata de una masa arbórea de más de 300 hectáreas de pino carrasco, en la que también se pueden encontrar otras especies como el pino piñonero o la encina. El agua está de nuevo muy presente en esta parte de las afueras de la ciudad, con el paso del río Huerva y el canal imperial, que delimitan por el extremo oeste el pinar.

Su cercanía con la ciudad y gran afluencia de paseantes durante todo el año limita la presencia de animales salvajes. Con todo, los pinares de Venecia son el hogar de abundantes especies de insectos y pequeños vertebrados.