Reportajes Reciclaje puerta a puerta

Reciclaje puerta a puerta

La Comarca del Matarraña puso en marcha hace dos meses un proyecto piloto con el que han logrado pasar de una tasa de reciclaje del 13% a un 70%. Y lo han hecho "Puerta a puerta", de ahí su nombre. Se realiza en cuatro municipios y a sus habitantes se les hizo entrega de un kit con el que reciclar se ha convertido en "tarea de todos".

El proyecto se lleva a cabo en cuatro pueblos
El proyecto se lleva a cabo en cuatro pueblos

Zaragoza.- El cuidado del medio ambiente cobra cada vez más importancia. O al menos muchos trabajan para que así sea. Lo saben bien en la Comarca del Matarraña, donde están demostrando que iniciativas relacionadas con este tema también tienen cabida en el mundo rural. Tanto es así que desde el pasado mes de junio llevan a cabo un proyecto pionero en Aragón con el que han logrado pasar de reciclar un 13% de sus residuos a un 70%.

“Puerta a puerta” es el nombre de este ya exitoso proyecto. El porqué de esa catalogación es fácil de comprender, y es que la recogida de los residuos se realiza casa por casa y establecimiento por establecimiento. “La gente saca la basura a la puerta como se realizaba antiguamente”, explica el responsable del control del compostaje de la planta de Peñarroya, Alberto Rodríguez, quien hace hincapié en que “reciclar requiere un esfuerzo y todos tenemos que asumirlo como propio”.

Se recogen cuatro tipos de fracciones de residuos: envases y plásticos, cartón y papel, el resto y la materia orgánica. La recogida se lleva a cabo por días y es que no todos se recogen todas las fracciones, sino que se ha fijado una serie de días para cada una de ellas.

Una vez recogidos, los residuos se transportan a la planta de Peñarroya, ubicada en el centro de los cuatro municipios participantes en el proyecto. La planta cuenta con una zona dedicada al compostaje propiamente dicho, pero también con otra en la que se realiza almacenaje temporal del resto, los envases y el papel y el cartón. Periódicamente, explica Rodríguez, “según vamos teniendo una acumulación de cada una de las fracciones se llevan a vertedero o a las plantas que se encargan de recogerlo para reciclar”.

Una vez recogidos, los residuos se transportan a la planta de Peñarroya
Una vez recogidos, los residuos se transportan a la planta de Peñarroya

En cuanto a la materia orgánica, lo que primero que se hace en la planta es “hacer una limpieza de los impropios que puedan llevar”, explica el responsable, y después se mezclan con astilla troceada para que absorba la humedad. Posteriormente, se deja en lotes compostando, un proceso aeróbico por el cual la materia orgánica se va degradando y se elimina los patógenos que pudieran tener.

Este compostaje puede durar siete u ocho meses y da como resultado un compost que puede utilizarse como sustrato mezclado con la tierra, como abono para el campo u otros fines comerciales.

Implantación

El proyecto comenzó el pasado 25 de junio, cuando se realizó la primera recogida, en los municipios de Fuentespalda, Monroyo, Peñarroya de Tastavins y Torre de Arcas. A sus habitantes se les informó del mismo con anterioridad y se les hizo entrega de un kit, compuesto por los diferentes contenedores, bolsas compostables, un calendario y una guía en la que se desgrana qué tipo de alimentos hay que depositar en cada contenedor.

El kit es distinto para los domicilios particulares y los establecimientos, ya que no generan el mismo tipo de residuos y el tamaño de los contenedores va en función de dicha cantidad.

Acogida

Pese a que se trata de municipios en los que la media de edad es elevada, algo que, a priori, podría ser un inconveniente para un proceso de reciclado como este, no ha sido así. De hecho, el proyecto ha tenido muy buena acogida. “Aunque sean mayores lo entienden”, resalta Rodríguez, quien precisa que la mayoría “lo ve necesario”, “se esfuerza y lo hace bien”.

“A pesar de que siempre hay gente que es reticente a los cambios estamos teniendo mucho éxito”, destaca. De hecho, los datos demuestran que el reciclaje ha aumentado exponencialmente. Tanto que antes de implantar este proyecto solo se reciclaba en torno a un 13% y ahora han conseguido incrementar el porcentaje hasta el 70% en julio. Es decir, tan solo en un mes han conseguido cumplir casi con la normativa europea.

La materia orgánica se deja en lotes compostando
La materia orgánica se deja en lotes compostando

Áreas de emergencia

Para contribuir al buen funcionamiento del servicio, se han habilitado además las llamadas “áreas de emergencia”, donde se puede depositar cada una de las cuatro fracciones en caso de emergencia. “Por ejemplo si se van de viaje y no pueden sacar los contenedores a la puerta de casa”, indica Rodríguez, quien admite a su vez que es precisamente en estos puntos donde más problemas están teniendo.

“La gente más reticente al servicio se está aprovechando de estas áreas de emergencia para tirar los residuos mezclados”, lamenta el responsable del control del compostaje de la planta de Peñarroya. Esta es la parte negativa del proceso, pero al mismo tiempo existe una positiva formada por todas aquellas personas que muestran interés en el proyecto y que se esfuerzan para llevarlo a cabo.

Poco a poco, el proyecto va tomando forma y se van incorporando pequeños cambios para garantizar su continuidad y resultados ya que su corta vida hace que todavía los habitantes de la zona estén en proceso de adaptación. “La gente está aprendiendo a reciclar y nosotros a ayudar a la gente a que lo hagan mejor, solucionando sus problemas del día a día”, asegura Rodríguez.

En cada pueblo se han instalado puntos de emergencia
En cada pueblo se han instalado puntos de emergencia

Consecuencias

El éxito y la buena aceptación del proyecto han logrado el objetivo que el personal que lo lleva a cabo haya tenido que incrementarse. La labor que antes realizaba un chofer de la recogida convencional ahora lo llevan a cabo tres trabajadores. “Es más trabajo, puerta por puerta, hay mas calle caminando y se requiere más labor en la planta”, defiende el responsable.

“Puerta a puerta” es por tanto el ejemplo de que se pueden hacer cosas grandes en sitios pequeños y de que reciclar es una labor de todos.