Visite http://www.aragondigital.es
Martes, 9 de Febrero de 2010
RAÍCES DE ARAGÓN
Portada diario
- Introducción
Trajes regionales
- El arte de vestir como antes
- Telarañas de hilo
Instrumentos tradicionales
- Gaitería Tremol
- Galería de fotos
Juegos tradicionales
- La cajita de los juegos
- Galería de fotos
Entrevista
- Severino Pallaruelo
 

 
 
 Severino Pallaruelo  

 

 

 

Entrevista Severino Pallaruelo

Severino Pallaruelo fue mi profesor de historia y geografía hace cinco años, cuando yo iba al instituto. Cuando le llamé para concertar la entrevista, su voz me sonó igual de cercana que si le hubiera visto la semana anterior. Es curioso comprobar cómo, con el paso del tiempo, éste discurre cada vez más rápido, sin que nos demos cuenta… En eso Severino coincidía conmigo. “Parece que fuera ayer cuando te daba clase”, exclamaba.

Sin embargo, no me sorprendió esa vitalidad que tiene al hablar, de cualquier cosa. Porque el recuerdo que guardaba de él, dando clase frente a un muchas veces desganado alumnado, era así. Vehemente, emocionado al hablar, incluso tras 25 años hablando de la desamortización de Mendizábal. Casi teatral. Con él la historia se convertía en película, porque el interés y las inquietudes que tenía las transmitía a quienes escuchábamos.

Nació en un pueblecito del Valle de Añisclo en 1954, y es un “enamorado” de la zona pirenaica, de donde se nutre para escribir la mayoría de sus libros. Algunas de su obras más destacados son “Viaje por los Pirineos misteriosos de Aragón”, su primer libro; “Pastores del Pirineo”, premio Nacional Marqués de Lozoya; Bardaxi, que relata la historia de una familia noble aragonesa a través de varias generaciones; “Guía del Pirineo Aragonés”; “José, un hombre de los Pirineos”, editado por Prames; “Los molinos del Alto Aragón”.

También es coautor de “Maestros del agua”, que recibió el premio Ramón Pignatelli. Además, ha publicado dos libros de relatos, “Pirineos, tristes montes”, y “Un secreto y otros cuentos”.

Historiador, antropólogo y escritor, además de profesor de instituto, yo le recordaré como una de las personas más curiosas y con más capacidad de transmitir la pasión que siente por lo que hace que he conocido. Algo que me parece imprescindible si queremos vivir la vida como tal. Creo que esa es la mejor lección que aprendí con él.

En esta entrevista me interesaba conocer su visión sobre la situación del artesano en Aragón, además de su labor como escritor y profesor.

PREGUNTA.- ¿De dónde te viene esta curiosidad por lo aragonés y, en especial, por los Pirineos?
RESPUESTA.- Creo que me viene de la infancia que viví. He tenido la suerte de conocer dos mundos absolutamente diferentes. Yo nací y me crié en una aldea pirenaica de 50 personas donde vivíamos como lo hicieron nuestros tatarabuelos. No creo que viera ninguna rueda, ni un teléfono, antes de los seis años.

Luego, el contraste fue tan grande, al conocer la sociedad que conocí después, que me producía una impresión muy fuerte. Me parecía que aquel mundo que había visto desaparecer tenía que recogerlo de alguna forma. Y creo que gran parte de mi interés por la etnografía, por el paisaje pirenaico, por su arquitectura, por las costumbres de la zona…, tiene que ver con el hecho de saber que nací en un mundo que ha desaparecido.

P.- ¿Qué tienen lo Pirineos que no tengan otros sitios?
R.- Bueno, a parte de aquello que acabo de comentarte, tienen montañas más altas que las que pueda haber en las demás Comunidades Autónomas o glaciares inexistentes en cualquiera de éstas, pero poco más. Porque luego te vas percatando de que muchas de las particularidades que creías únicas de tu aldea las puedes encontrar en otros lugares con geografía parecida. Porque la gente allí tuvo que responder a unas necesidades similares.

Esta similitud de los Pirineos no se da sólo con respecto a la geografía española. También existe con el paisaje de otros países mediterráneos en general. Las formas de vivir y de trabajar allí son tremendamente parecidas.

P.- ¿Son realmente tristes los Pirineos?
R.- No, no creo que sean más o menos tristes que otros mundos rurales u otras montañas. Lo que ocurre es que como con frecuencia de la montaña se presenta sólo lo espléndido, lo verde, la frescura de los prados, los bosques…, yo había muy de cerca cómo era la vida en las aldeas. Por eso tenía muchas ganas de contar ese aspecto de la vida pirenaica que ha sido poco reflejada.

Esa es la razón por la que titulé un libro mío “Pirineos, tristes montes”, pero no creo que lo sean más que otras zonas rurales en decadencia. Simplemente quise hacer referencia a la nostalgia y tristeza que me produce la desaparición de ese mundo.

P.- ¿Puede conciliarse lo tradicional con la invasión que estamos sufriendo por parte de las nuevas tecnologías?
R.- Creo que son absolutamente irreconciliables. Ni tampoco hay que intentarlo. Lo tradicional yo lo entiendo como una forma de trabajar, de vida en sociedad, en familia, que llevaba siglos funcionando así. Antes la vida era extraordinariamente dura.

Ahora las cosas han cambiado mucho. La tecnología permite explotar otros recursos además de la tierra, que era la única fuente de riqueza en el pasado. La comunicación ha hecho cambiar todo. Por tanto, la tradición que organizaba la casa, las relaciones, los patrimonios agrícolas y ganaderos, etc, no sirve para estos momentos.

Es decir, que se han venido a bajo todas esa instituciones. Pero no lo lamento, porque creo que el cambio ha sido bueno. La tecnología ha matado todo lo anterior, pero también nos ha hecho ser más libres y creo que también más felices.

P.- ¿No cree entonces que, de unos años a esta parte, se está dando un resurgir de los valores tradicionales aragoneses?
R.- Sí, esto suele pasar siempre. Desaparece una manera de vivir. Y quienes no la han conocido directamente o algunos que la conocieron muy bien miran con añoranza el tiempo pasado, en busca de unas raíces y de una cultura… y se fijan en estas cosas cuando ya están medio muertas.

Entonces, sí que creo que en los últimos años se ha dado un resurgir de todo este mundo. Pero este interés tiene más que ver con la afición, con la diversión o con la búsqueda de las raíces, y no tanto con algo realmente vivo. Es decir que se procura reconstruir ese mundo.

 
   
 
 

Copyright © Aragón Media 2001-2010

  Redacción | Webmaster | Sugerencias | RSS  
  Aragón Media S.L. CIF. B-50942960, C/ Ossau, 9, local  50003-Zaragoza Tfno. 902 104 191