Nuestra psicóloga de cabecera contestará sus dudas

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Mi hermana ha tenido un hijo hace poco, por mucho que lo intento no consigo quedarme embarazada. Esto me produce muchos celos y me avergüenza decirlo, pero no puedo remediarlo. ¿Qué hago?

Cuando decides tener un hijo comienzas a intentarlo con mucha alegría, ilusión y esperanza, deseando que llegue pronto el ansiado bebé. Pero cuando pasa el tiempo y  los resultados de las pruebas de embarazo son siempre negativas, ese gozo inicial se transforma en  preocupación, decepción y frustración.

Resulta obvio que en tu caso no puedes controlar estos sentimientos hasta tal punto que te están afectando en tus propias relaciones familiares, y en este caso concreto que nos ocupa con tu hermana. Los celos dirigidos hacia ella vienen provocados por este sentimiento de impotencia que tanto te frustra, al ser ella la que posee algo que tú deseas y que a día de hoy no puedes alcanzar. La frustración que tú sientes ahora es un sentimiento normal, pero también es la forma en que afrontas y canalizas lo ocurrido, y es por ello que hace que su curso dañe y agrave aun más la situación.

En cualquier circunstancia, debemos tener siempre en cuenta nuestras limitaciones. Es cierto que importa tener un objetivo y poner todos los medios necesarios que dependen de nosotros para poder alcanzarlo, pero a su vez hay que ser conscientes de que existen obstáculos externos que son ajenos a nosotros y que por ello no podemos controlar. Evita en la medida de lo posible pensar recurrentemente en el problema porque la obsesión provoca estrés y, como en tantas otras áreas de la vida, éste no permite que las situaciones fluyan con naturalidad y además puede perjudicarte negativamente sobre la fertilidad. Debes tratar de seguir adelante y no hacer que todo tu día a día gire en torno a esta dificultad.

Es muy importante que hables con tu hermana de lo que te sucede, pues ella te escuchará y probablemente te brindará consejos que tú no hayas apreciado antes. Seguramente ahora que la necesitas más cerca de ti que nunca, en esa conversación te mostrará aspectos fraternalmente afectivos y también te ayudará a romper esa barrera que estás creando entre vosotras dos al proyectar tu rabia hacia ella. Dale la vuelta al problema y trata de mirar el lado positivo de su maternidad, ya que ahora puedes ejercer de tía y disfrutar de un bebé en la familia. De esta manera podrás ir aprendiendo de tu hermana para cuando llegue tu deseado momento de ser mamá y con ello tener cierta experiencia acumulada.

Mi consejo: Debes relajarte. No demores la intención de tener un hijo pero tampoco te obsesiones con la idea de tenerlo a toda costa. Si pasado un tiempo considerable no lo consigues, intenta otra forma de maternidad como puede ser la adopción. En todo caso, no permitas que las personas que están cerca de ti, como lo es tu hermana, pierdan relevancia en tu vida. Tener un hijo en la vida es sin duda una inmensa alegría, pero recuerda que no es la única.

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