La piedra más bonita

 

Y ahí estaba él, mirándola fijamente. Llevaba tiempo observándola pero sentía miedo cuando pensaba en acercarse a ella. Tener tres años más le hacía sentirse mayor y tenía miedo al rechazo. En alguna ocasión a punto estuvo de lanzarse al agua helada para nadar junto a ella, pero rechazaba la idea al ver que otros más jóvenes le llevaban piedras. Cuando esto sucedía, abandonaba el lugar. No quería ver si las aceptaba o no.