Felicidades

Felicidades

—Cumpleaños feliz. Cumpleaños feliz. Me deseo a mí misma. Cumpleaños feliz. —María sopla la vela.

Llora desconsolada. Hoy cumple 32 años y está sola en casa. Lo malo de hacer años en pleno agosto es que todo el mundo está fuera de la ciudad o de vacaciones. Normalmente puede quedar con alguna amiga o con sus padres, pero este está siendo un año raro. Sus padres están en el pueblo y el resto de la gente se ha olvidado de ella. Ni una llamada ha recibido.

Después de comer un trozo de la tarta, decide echarse la siesta. Dormir le hará olvidarse de lo sola que está. El calor le dificulta la tarea de conciliar el sueño.  Finalmente, gracias al ventilador logra conectar con su subconsciente.

Una llamada de teléfono la despierta de golpe. Sin saber qué día de la semana es, se levanta vacilante.

—¿Sí?

—Hola, cariño. Necesito que vengas a casa, tu padre se ha caído y no puedo levantarle.

—Pero... ¿No estabais en el pueblo?

—Hemos venido para darte una sorpresa. Por favor, ven.

María se despide de su madre y se pone la ropa del día anterior. Lo que le faltaba, pasar la tarde de su.cumpleaños en urgencias. Desea con todas sus fuerzas que no se haya hecho nada mientras recorre las dos calles que separan ambas casas.

Cuando abre la puerta, sólo ve un salón vacío.

—¡Mamá! ¿Dónde estás? —Camina hasta la cocina.

—¡Sorpresa!

De las habitaciones y por el pasillo empieza a salir gente. Todos esos amigos que estaban trabajando o en la playa le tiran ahora de las orejas. Sus padres la miran desde una esquina de la cocina.

—Te quiero, mamá. Te quiero, papá —Dice dándoles un beso a cada uno.

Sabe que ellos son los que han organizado la fiesta sorpresa.