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11-8-2009

300 años de Cipotegatos te invitan este año a participar el 27 de agosto en el año de su declaración como Fiesta de Interés Nacional

No parece fácil escribir sobre un personaje que ha cambiado tanto durante más de 300 años y del que hasta los años finales del siglo XX no se sabía casi nada. O más bien sí, aunque ha costado muchos años ir descubriendo sus oscuros orígenes y su evolución hasta llegar al día de hoy en el que el Cipotegato se ha convertido en emblema de la ciudad de Tarazona.

Es un personaje que ha caminado por una fiesta religiosa como el Corpus Christi hasta iniciar las fiestas civiles de Tarazona. De bufón a mojigato, o al mismo diablo, se ha transmutado en un acto que hoy por hoy representa una cualidad positiva y de orgullo para los habitantes de esta ciudad aragonesa, mi ciudad.

Así pues, el antiguo “Pellexo de Gato” acompañó más de 200 años la fiesta del Corpus cumpliendo su papel de “encorrer” a los niños para que no entorpeciesen los oficios religiosos hasta que se incorporó al dance de Tarazona. Con el paso del tiempo fue ganando fuerza y tradición, casi como el propio diablo, porque hacía daño a los muchachos con el palo y fue tan denostado que incluso se llegaba a decir en Tarazona “eres más tonto que el Cipotegato”.

Ya en pleno siglo XX los años oscuros eran tan ordenados por el poder que ya casi nadie recuerda que el Cipotegato salía el 27 de agosto por la puerta de la antigua lonja municipal tranquilamente, andando y con un pasillo enorme. Sólo algunos niños se atrevían a desafiar el poder de este personaje vivo y en permanente evolución lanzándole gallones y después tomates, como manda la tradición. Y poco a poco, con la llegada de nuevos tiempos de libertad, la gente fue tomando la Plaza de España como suya y la fiesta comenzó a tomar cuerpo y fuerza, como se demostró aquel Cipotegato del año 1974 cuando todo el pueblo, por primera vez, lanzó tomates contra la Policía Local, el alcalde y la Reina de las fiestas de aquel año. Fue un hito importante en la vida de nuestro Cipotegato. Aquel que era mal visto, que solo se le pagaban unas cuatro perras, unas alpargatas y un abono para los toros; ese Cipotegato, con más de 250 años, muere en 1985 ya que ese año nadie quiso salir. A partir de aquí nace otro nuevo Cipotegato, al que se presentan voluntarios para representarlo gratuitamente y por orgullo, y cada año son más.

El Cipotegato gana en madurez estos últimos 25 años y se ha convertido en una de las fiestas más bellas de España. Se transforma permanentemente, incluso ha llegado ha salir una mujer como lo hizo Loreto Velilla en un acto de valentía. También el paisaje urbano de la fiesta cambió con la instalación de la escultura Homenaje al Cipotegato, que sirve en la actualidad como podium donde se homenajea a los atrevidos que han sabido cumplir con su deber y que sigue siendo el de siempre, correr o “encorrer” a la gente. Y por fin, gracias al trabajo de muchas personas guiadas por Julio Gracia con inteligencia y perseverancia, este año 2009 pasará a la historia como el año en que fue declarada Fiesta de Interés Nacional.

Esta fiesta ha cambiado mucho a lo largo de los tiempos, puliéndose y transformándose, en mi opinión, en una especie de catarsis o limpieza colectiva donde los turiasonenses y los visitantes descargan a tomatazo limpio sus malas energías del año y comienzan así un nuevo ciclo. El Cipotegato de Tarazona es una fiesta con futuro que nos sobrevivirá a todos, pero que debemos cuidar para que el viejo “Pellexo de Gato” cumpla con su papel  principal de “encorrer” a la gente, o que haya que hacer pasillo y hacer que todos disfrutemos con ese olor a tomate que se mete por la nariz y que llega hasta lo más profundo del alma de Tarazona y te hace poner los pelos de punta y la piel de gallina. Cipote, Cipote, Cipote es cojonudo, como el Cipote no hay ninguno. Así es.

http://blip.tv/file/2193595

javier.bona@gmail.com

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