Zaragoza.- El pasado mes de febrero la Academia de l’Aragonés presentó en su sede la nueva ortografía que ha de regir el futuro de nuestra lengua en lo que hace referencia a cómo ha de escribirse. En dicha presentación el presidente de la Academia, Manuel Castán, y el responsable de la codificación del aragonés, Juan José Segura, pormenorizaron acerca de cómo se ha realizado el trabajo y los motivos que han llevado a Estudios de Filolochía – Academia de l’Aragonés hacia esas conclusiones.
Según Tierra Aragonesa, la ortografía es la puerta de entrada a cualquier lengua, y en este sentido la que ofrece la Academia acerca un poco más y pone en contacto con otras lenguas del entorno, que no es otro que el de la familia de las lenguas románicas. El salto hacia la nueva grafía es sustancial y, básicamente, cualitativo. Un gran trabajo filológico sustentado básicamente en los principios de historicidad (se recupera la esencia del aragonés que se habló y se escribió en la era medieval), etimológico (el latín, el griego y el árabe –en menor medida- son el origen de nuestra lengua) y el principio de funcionalidad (es bueno todo lo que funciona en el ámbito popular y no es bueno introducir cambios en este sentido. Un trabajo, que esperemos que ponga fin a todas las disensiones que la ortografía tradicionalmente usada desde 1987 ha suscitado en buena parte de hablantes maternos y nuevos hablantes. El aragonés ya se lo merecía.
Tierra Aragonesa adoptará la nueva ortografía una vez que la academia la apruebe definitivamente. Además, consideran que la futura Academia del Aragonés debería estar compuesta fundamentalmente por los actuales miembros de Estudios de Filología – Academia de l’Aragonés, que son los depositarios de la confianza de la inmensa mayoría de los hablantes y su legitimidad emana del gran consenso alcanzado en el II Congreso de l’Aragonés.
Por todo ello, instan al Gobierno de Aragón, de acuerdo con la actual Academia, a designar a varios de sus miembros para que formen parte del Consejo Superior de la Lenguas de Aragón, de manera que "el peso de los hablantes sea más representativo de la realidad sociolingüística que de los intereses políticos", explican.
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