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Zaragoza.- El equipo de Marcelino visitaba al Málaga en La Rosaleda buscando alejarse de los puestos de abajo en partido que se ha dividido en dos partes clarísimas. La segunda mitad, con dos expulsados y dos goles, se ha convertido en un auténtico correcalles en el que el Zaragoza ha merecido mucho más.
Primera mitad
Tenía razón Marcelino cuando decía que se preveía un “partido soso” ante el Málaga. Soso no, sosísimo, al menos en su primera parte. Los presentes han podido sacar las mantas para no sacrificar sus siestas. Sólo Luque, con un disparo de falta directa sin apenas peligro ha probado a López Vallejo. Por su parte, Munúa ha sido otro de los que podía haber estado en la grada. Babic ha sido el único que se ha atrevido a adentrarse en la aventura del tiro, en el minuto 17, sin acercarse al marco malagueño.
La igualdad sólo se ha roto en la posesión al final de los 45 minutos (56% para el Real Zaragoza). Ambos equipos se han repartido el dominio del centro del campo. Sin cinco pases seguidos entre los mediocampistas, el balonazo se convertía en la instrucción básica de las defensas. Goni y Pavón se han mostrado muy seguros atrás y el peligro no ha aparecido en ningún momento.
La nota negativa ha aparecido en el minuto diez cuando Arizmendi tenía que retirarse lesionado dando entrada a Ewerthon. El partido se estaba pareciendo mucho a los dos de Copa, aburrido, sin ocasiones, sin juego e incluso sin agresividad.
Segunda mitad
Ha sido un partido completamente distinto. El Real Zaragoza salía más animado y a los dos minutos Ewerthon transforma un penalti forzado por Lafita. A partir de ahí todo ha sido locura. El partido se calentaba minuto a minuto y los malacitanos se lanzaban al ataque en busca del empate. Las ocasiones llegaban sin reparo y los zaragocistas posibilitaban el peligro con un juego mucho más movido y abierto en la delantera.
Hacia el minuto diez llegaba el momento loco del partido. Pareces, poco listo, veía la segunda amarilla por un codazo inexistente dejando al Zaragoza con diez. Pero antes de sacar la falta Wellinthon equilibraba la balanza al propinar un puñetazo a Goni que le enviaría directo al vestuario.
La entrada de Duda en el bando local ha resultado fundamental. La bandas anfitrionas han aparecido y el flanco de Babic, reconvertido en lateral, se ha abierto. El gol del empate ha llegado en el saque de un córner en el que Pavón fallaba en la marca y Vallejo en la salida dejando cabecear al debutante Juan González.
La salida de Gabi y Ánder ha terminado por revolucionar al Zaragoza. Con los hombres de arriba frescos y Lafita incombustible, llegaron las ocasiones más claras. Aparecieron las tanganas y las tarjetas, los balones colgados, los nervios y las contras. Ánder de disparo desde la frontal, Gabi muy forzado y Lafita después de la jugada del partido han estado a punto de decantar el resultado hacia el bando zaragozano. Al final, un punto fuera de casa.
Al final del partido el técnico zaragocista habló de un partido "trabado y feo en el que pudimos ganar al final del partido. Se nos han escapado dos puntos. Ha sido imposible dar espectáculo, pero no sólo por el juego; mis jugadores trabajan más que el jardinero del césped de La Rosaleda. Estaba fatal y dependías de cómo botase la pelota", ha señalado Marcelino en rueda de prensa.
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