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Zaragoza.- Una de las ciudades españolas con peores bibliotecas públicas es la capital aragonesa, según el informe publicado este viernes por Consumer-Eroski tras analizar 100 de ellas en 18 ciudades. De las seis bibliotecas que se han analizado en la ciudad de Zaragoza carecen seguridad, escasez de servicios, y la falta de información.
El informe suspende los centros zaragozanos con una calificación media de “regular” junto a las ciudades de Alicante y Pamplona que se encuentran entre las peores. Mientras el resto de las bibliotecas del estado español han sido calificadas como “aceptables”.
Los expertos para realizar este informe han evaluado a 100 bibliotecas públicas de 18 ciudades españolas durante diciembre de 2008. Las seis bibliotecas zaragozanas no han pasado la prueba, por lo que han sido calificadas como resultado final de “regular”. Aunque han aprobado la limpieza en sus instalaciones y con buena nota en accesibilidad, según ha informado la asociación de consumidores en un comunicado.
Las seis bibliotecas carecen de zonas de grupo, sólo hay salas de estudio en dos y de lectura en tres. El punto decisivo para evaluar los servicios con un suspenso ha sido que en dos de los centros no había ordenadores-catálogo a disposición del usuario. La falta de taquillas, en dos no hay servicio de reprografía y faltan puestos de vídeo y/o audio, zona wifi y puntos de auto-préstamo en cinco de ellas.
El suspenso en seguridad es porque no hay iluminación de emergencia en uno de los centros, en cinco no se observaron cámaras de seguridad en el interior o el exterior (o al menos, no se anunciaban en carteles), y en la mitad tampoco se vieron salidas de emergencia.
El préstamo es uno de los principales cometidos de las bibliotecas. En la mayoría de las bibliotecas visitadas y analizadas en Zaragoza esa cantidad se reducía a dos materiales en el momento de hacer el estudio (aunque a día de hoy se prestan hasta cinco y el plazo de préstamo es una semana más largo).
Los técnicos de Consumer-Eroski realizaron una prueba práctica de búsqueda de un libro en los ordenadores-catálogo (se eligió El origen de las especies, de Charles Darwin, para las bibliotecas universitarias y El Perfume, de Patrick Süskind, para el resto). En siete bibliotecas, más de la mitad de las visitadas en Alicante, dos de Zaragoza y otras dos de Murcia y Valladolid, los usuarios no podían acceder a un catálogo informatizado.
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