 | | Los ciudadanos no quieren antenas móviles en sus barrios |
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Zaragoza.- Decenas de ciudadanos se han concentrado en la plaza de España para exigir un mayor control al Ayuntamiento para que “ponga fin a la proliferación de antenas de telefonía móvil que invaden la capital aragonesa”.
En la concentración, la Asociación Independiente para Defender la Salud (Aside) ha repartido folletos informativos a los ciudadanos con la intención de destacar “la gran problemática sanitaria que están ocasionando este tipo de instalaciones”
En este sentido, el secretario de Aside, Eduardo Izquierdo, ha explicado que Zaragoza cuenta con alrededor de 300 antenas. “De éstas son ilegales unas 160, además hay unas cuantas que han sido denegadas por Urbanismo desde hace tiempo y no ha habido ningún movimiento para retirarlas”.
Para Izquierdo lo que está sucediendo en la ciudad con estas instalaciones es un “desmadre”. “Hay barrios en los que sus vecinos sufren un porcentaje de cáncer muy superior a la media y es debido a esta proliferación”. De esta manera, Izquierdo ha apuntado que “uno de los focos más altos se encuentra en el barrio de La Paz donde hay más de 40 casos de cáncer en cinco portales”.
Asimismo, Izquierdo ha señalado que las ondas electromagnéticas también crean “todo tipo trastornos metabólicos, así como insomnio, dermatitis y caída capilar”.
Según Izquierdo, el Ayuntamiento no ha cumplido con lo que aprobó en el Pleno de abril de 2008. “En esa fecha fue aprobado por unanimidad que se creara un grupo de trabajo para presentar un mapa de instalaciones de telefonía móvil de la ciudad y un proceso de actuación sobre las instalaciones existentes en virtud de su situación administrativa”.
La Asociación Independiente para Defender la Salud es una entidad sin ánimo de lucro cuya finalidad es la de defender el derecho a la salud y la calidad de vida de todos los ciudadanos frente a la “continua violación inaceptable de su integridad física y psíquica causada por la emisión de ondas electromagnéticas”. Izquierdo ha apostillado que gran parte del problema se debe a la “pasividad de políticos, gobernantes y autoridades sanitarias”.
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