 | | Al finalizar el acto se ha entonado la Internacional |
Zaragoza.- La lluvia no ha conseguido aguar el homenaje que numerosos
miembros del Partido Comunista de Aragón y otros simpatizantes han querido
rendir a Marcelino Camacho y a su compañera y esposa, Josefina Samper. El acto
se ha trasladado desde el quiosco de la música del Parque Grande hasta la sede
del PCA en Zaragoza. Allí, multitud de personas no se han querido perder la
presencia de este matrimonio histórico de la lucha sindical y política, que
según el secretario general del PCA, Raúl C. Ariza Barra, se encuentran en el
“Olimpo del proletariado”.
Al acto han asistido los secretarios generales de CC.OO-Aragón, Julián Buey,
y UGT-Aragón, Julián Lóriz, así como Adolfo Barrena y Patricia Luquin y otros
representantes sindicales. Camacho ha recordado que él es “soriano de
nacimiento, pero ante todo, habitante del mundo que considera que hay necesidad
de la Paz, la Libertad, la Justicia Social y la Igualdad. Hay que seguir
militando toda la vida, yo llevo 73 años en el PCE, en el que sigo y
seguiré”.
En un acto como este no se podía olvidar la labor de Josefina, que, como
muchas mujeres, ha visto su trayectoria eclipsada tras la estela de las figuras
masculinas. Militante desde los 14 años, Josefina tuvo un papel fundamental
junto con las otras esposas de presos organizando encierros y protestas.
Manolo Gil ha recordado cómo se conoció con Camacho en la clandestinidad y
cómo se crearon las ramas, hoy federaciones. Miguel Ángel Zamora Antón,
militante histórico de CC.OO. y del PCE ha recordado cómo sabía la paella que
Josefina Samper les llevaba a la cárcel de Carabanchel cuando lo apresaron.
Zamora ha recordado el trayecto de Camacho desde la prisión de Carabanchel hasta
el Congreso de los Diputados y ha recordado cómo “conseguía animar a todos
aquellos hombres que pasaban por el presidio”.
Asimismo, ha recordado las virtudes de este líder histórico: “su humanidad,
su capacidad de concordia, su innovación y su instinto de clase que recogía
todas las enseñanzas de la historia”. También lo ha comparado con “un puño de
hierro con guante de seda, puesto que su fortaleza ha sido férrea pero siempre
se ha destacado por sus buenas maneras, y eso se ha demostrado cuando ha sabido
manejar una estructura tan diversa y compleja como CC OO”.
Fiel al partido durante 73 años
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Josefina Samper, luchadora histórica, escucha a la
representante de las Juventudes del PCA |
Afiliado al Partido Comunista desde el 2 de febrero de 1935, el soriano
Marcelino Camacho es una de las figuras vivas más míticas de los movimientos de
la izquierda española. Luchó en la Guerra Civil y tras la victoria franquista
fue juzgado y condenado a trabajos forzados en Tánger. Sin embargo logró fugarse
en 1944, exiliándose en Orán, donde se encontró con muchos refugiados españoles,
algunos llegados en los últimos barcos que lograron salir del puerto de
Alicante. Allí conoció a la que sería su compañera para toda la vida y esposa,
Josefina Samper.
Recibió el indulto en 1957 y trabajó como obrero metalúrgico en Perkins
Hispania. Allí llegó a ser, elegido por sus compañeros, el representante de los
trabajadores, siendo además uno de los impulsores del nacimiento de Comisiones
Obreras, sindicato de clase que nació infiltrado en los sindicatos verticales
franquistas. Por este motivo, fue encarcelado en Carabanchel en 1967. No volvió
a cruzar su puerta hasta el proceso 1.001, nueve años después, cuando cruzó la
puerta de la cárcel y anunció “ni nos doblaron, ni nos doblegaron, ni nos van a
domesticar”.
En 1976 fue elegido secretario general de CC OO, y además ya era miembro del
Comité Central del PCE. Por esta formación consiguió un puesto como diputado por
Madrid en las elecciones de 1977 y reelegido en las de 1979.
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