 | | Piedra de Trasmoz es el material básico de la nueva cruz |
Tarazona.- Envuelta en andamios, la Cruz de Bécquer vuelve a lucir frente al monasterio de Veruela. Está siendo reconstruida después de que, en agosto de 2007, fuera destrozada por la caída de un viejo olmo que tumbó el fuerte viento.
Una empresa de restauración de Ejea de los Caballeros (Restauroegea) se ocupa de la restauración, a instancias de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), propietaria de la reliquia.
Pero también interviene el taller de empleo ‘Hernando de Aragón’, que se desarrolla en el monasterio cisterciense. Su director, Julio Zaldívar, explica que “el fuste del crucero se rompió en varios trozos que han sido cosidos entre comillas”.
Los alumnos del módulo de cantería ayudan en la restauración “y se ha contribuido a restaurar el último elemento que es de madera, con la idea de reproducir muy aproximadamente cómo era el remate del crucero, en piedra de Trasmoz”.
Recuperar la cruz original
La intención es tallar en ese mismo material una cruz similar a la que coronó el fuste hasta los años sesenta. “Tenemos motivos muy relevantes para saber prácticamente cómo era, porque a la entrada del monasterio, en los dos blasones nobiliarios, se reproduce la misma clase de cruz”, comenta Zaldívar.
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Una empresa de restauración y un taller de empleo se encargan de la Cruz |
La cruz tendrá en torno a 1,20 metros de altura y contará con motivos vegetales “como hojas de acanto en una sección circular”. Estará hecha con piedra de Trasmoz, “un mármol negro intenso muy bonito”, añade.
Los trabajos podrían alargarse durante cuatro meses, aunque el deseo del director es que esté lista antes de que finalice el taller de empleo el próximo mes de junio.
Del siglo XVI
Construida en la segunda mitad del siglo XVI, este crucero renacentista se encuentra ubicado justo delante del monasterio de Veruela, en el punto exacto en el que comienza el camino que va hasta Trasmoz pasando por el poblado celtíbero de la Oruña.
En este lugar es donde Gustavo Adolfo Bécquer recogía el correo mientras estuvo viviendo en el monasterio de Veruela. Incluso fue evocada por el poeta en la carta segunda de "Desde mi celda" (1864).
Se trata de un símbolo religioso y temporal, indicador de la justicia civil y criminal que impartían los abades de Veruela en su señoría. Fue levantada durante el alaciado de Carlos Cerdán Gurrea (1561-1586), cuyas armas ostenta en dos de las caras de la pilastra.
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