 | | Noa ha pesado al nacer más de cuatro kilos |
Zaragoza.- La primera aragonesa del año ha nacido once minutos después de despedir el 2007 en el hospital Materno Infantil del Miguel Servet. Se llama Noa Esteban, es morena y ha pesado más de cuatro kilos. Tras un parto largo, que ha dejado cansada a la madre, el primer bebé nacido en la Comunidad en el que será el año de la Expo descansaba a primera hora de la mañana, admirada por unos padres orgullosos y contentos.
“Me puse de parto alrededor de las diez de la mañana de ayer, así que fue largo y agotador, pero al final todo muy bien. Ahora no podemos hacer otra cosa que limpiarnos la baba y estar contentísimos”, ha explicado emocionada la madre, Eva María, de 32 años. Para ambos progenitores el nacimiento de su primera hija ha sido un regalo, además con un pan debajo del brazo, el que supone la ayuda de 2.500 euros por nacimiento. “Más que un pan, un jamón. Pero como ella no lo puede catar, ya nos lo comeremos nosotros”, bromeaba la madre.
Las pocas horas de vida de Noa, que dormía plácidamente toda la mañana, han sido de ajetreo por visita de familiares –con el abuelo a la cabeza, que no quería perderse los primeros lloros de la niña– y por los medios de comunicación, por haber sido la primera aragonesa. “Nunca buscamos esto a propósito, pero ya que salía de cuentas por estas fechas, que mejor que nacer hoy, con la llegada del año”, explicaba Miguel Ángel, el padre.
Además, este joven, nacido en Valencia pero zaragozano con su pareja, ya por adopción y años en la Comunidad, se mostraba contento por haber podido estar presente en el parto. E incluso animaba a los futuros padres a tomar partido de esta experiencia. “Antes era un poco reacio, pero ver nacer a tu hijo es lo mejor que me ha pasado. Si no hubiera entrado, ahora me arrepentiría”, relataba con emoción Miguel Ángel.
Algo más tarde
Oscenses y turolenses han tenido que esperar algo más para conocer a sus primeros bebés. En la provincia altoaragonesa era la localidad de Barbastro la que acogía el primer parto, alrededor de la una de la mañana. Se trata de un niño llamado Antonio, que pesó unos tres kilos y 180 gramos. En Teruel, el hospital Obispo Polanco de la capital asistía el primer alumbramiento, de una niña, a las cinco de la mañana.
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