 | | La Sala de la Corona ha acogido el acto de presentación de Gran Scala |
Zaragoza.- La Sala de la Corona se ha quedado pequeña este miércoles. No es para menos, en palabras del vicepresidente Biel era la presentación de lo más grande que le ha pasado a Aragón desde Fernando El Católico. En este inmenso espacio muchos de los invitados se han visto obligados a seguir el acto de pie, desde el fondo del edificio. Más hacia delante, junto a las primeras filas, el mundo financiero y económico, político, social y deportivo abría los ojos ante los primeros videos.
Tras la firma del protocolo, la comitiva presidencial formada por Iglesias, Biel, Larraz y Aliaga por parte de la DGA, junto con los representantes del consorcio ILD, encaró el pasillo de la sala en el momento en el que el bullicio dejó lugar al silencio y a los flashes. Hasta 250 periodistas se han dado cita en el evento, 19 cámaras de televisión se contaban encima de la tarima habilitada para esta función. El despliegue y la expectación no podían ser mayores.
Detrás de los bancos ocupados por el Ejecutivo se podía distinguir a Guillermo Polanco, del grupo Prisa y a J.J. Entrecanales, responsable de la compañía Acciona. Junto a ellos, los máximos dirigentes de las dos principales entidades financieras aragonesas, CAI e Ibercaja. El mundo financiero tenía una nutrida representación en la puesta de largo de Gran Scala. Estos nombres se completaban con las firmas Harrahs, Milton Spain, Accor o BMW.
La oposición también estaba presente. En dos o tres bancos charlaban Adolfo Barrena, de Izquierda Unida, Chesús Yuste, de CHA –también estaba Fuster, pero un poco más distanciado– y los populares Gustavo Alcalde y Antonio Suárez. El mundo sindical tenía la presencia de los secretarios generales de UGT y CCOO, Julián Lóriz y su tocayo Buey. Más allá de lo estrictamente político y económico, Agapito Iglesias y Eduardo Bandrés miraban los vídeos de presentación. Junto a este último, el rector de la Universidad de Zaragoza, Felipe Pétriz.
Del bostezo a las impresiones
La gala se hizo pesada en algunos momentos. No es de extrañar, las traducciones simultáneas restan agilidad al discurso y el calor de la Sala de la Corona contribuyó al sopor. El máximo accionista del Real Zaragoza se entretuvo en varios momentos con su teléfono móvil. Al ex alcalde José Atarés le vino justo para no dar alguna cabezadita y Barrena se lo paso pipa agitando la cabeza a modo de incredulidad. Lo más comentado entre él y Yuste, sentado a su lado, fue la parte de Spyland que trataba a los espías en la URSS.
El final del acto fue el momento de las declaraciones políticas. “Nuevo solamente sabemos que la DGA va a tener que poner dinero. Hemos visto promotores, pero ni un solo inversor. Esto nos hace estar muy atentos para tratar de reorientar el desarrollo lejos del sector terciario. Vamos a estar muy vigilantes, nos jugamos demasiadas cosas”, ha comentado Barrena. En esta vigilancia ha coincido el nacionalista Yuste: “Mañana en las Cortes de Aragón va a empezar el control. Queremos menos autobombo, como hoy mismo, porque esto ha superado a la información facilitada”.
Menos duro ha sido el diputado popular Antonio Torres. Para este portavoz del PP el proyecto “es muy ilusionante”. “Hemos comprobado que no es un castillo en el aire. El único requisito que nos falta es la garantía de inversión. Tendremos que vigilar sobre todo la sostenibilidad medioambiental”, ha defendido Torres.
|