 | | El portal ha suscitado mucho interés |
Zaragoza.- “Reflexionar con todos los letrados y concienciarlos de la necesidad de trabajar todos a una”. Con estas palabras ha resumido el juez de Menores Emilio Calatayud, popular por sus sentencias, el papel de una de las mesas redondas organizadas en Zaragoza con motivo del noveno Congreso de la Abogacía Española. Ha sido sin duda una de las más esperadas y concurridas, cientos de abogados no han querido perder la oportunidad de debatir sobre los derechos y deberes del menor.
Calatayud ha comentado en su ponencia la situación legal del menor, su experiencia como juez de menores y los problemas que tienen los menores hoy en día, haciendo hincapié en la familia, en la escuela y en la sociedad. También se ha referido a la respuesta penal que la Ley contempla y ha criticado algunas de sus modificaciones, advirtiendo que “aunque tengamos una Ley con ciertas deficiencias, se pueden pulir muchos de sus defectos en su aplicación”.
El juez ha insistido en que si la justicia de menores funciona, estaremos disminuyendo la justicia de mayores. “Siempre pasa algo en la familia -ha explicado-. Pero, por ejemplo, el 82% de los menores que tienen perfil de delincuente sufre fracaso escolar, si solucionamos el fracaso escolar estaríamos reduciendo el 80% de la delincuencia de menores y estaríamos reduciendo la justicia de adultos siempre”.
La sociedad ha cambiado, las familias y los niños ya no son lo que eran, y por eso las medidas educativas y judiciales tampoco pueden ser las mismas. Alberto Muñiz, conocido como Tío Alberto por ser el creador de la Ciudad de los Muchachos (CEMU) en Leganés, ha subrayado cuán diferentes son los niños ahora: “Los niños que nos llegan ahora no son los que nos venían de la carencia, ahora nos vienen del exceso. Tenemos hijos de médicos, de arquitectos, de educadores… y son mucho más difíciles de educar. Me quedo con aquellos niños que con un plato de sopa y un poco de cariño salían adelante. Éstos no, son niños de papá… lo han tenido todo y el exceso les ha llevado a la CEMU. Es más difícil cambiarles el chip y educarles”.
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El juez de Menores Emilio Calatayud |
Una situación más compleja
Una situación diferente y más compleja en la que son necesarias medidas globales. “A partir de una medida global podemos llegar a los detalles de las actuaciones”, ha comentado Muñiz. Y ha continuado: “La última Ley de Menores mejora porque es más educativa y menos agresiva, pero tiene otros aspectos que no me gustan porque chocan con lo que decimos los educadores. Por ejemplo, el fiscal que antes era el defensor natural del menor pasa a ser el acusador de un humano que no es responsable de sus actos por inmadurez”.
Muñiz ha puesto como ejemplo la Ciudad de los Muchachos como una manera de educar a los menores con problemas. “Lo mío es intentar prevenir los malos comportamientos o curarlos y el CEMU puede ser una alternativa para educar a estos niños en centros de educación colectiva, aunque parece que la Ley tiende más a medidas más particulares y a custodias familiares”.
Los niños que viven en la Ciudad de los Muchachos “se sienten subjetivamente libres, porque sin libertad no se puede educar”, ha confesado el Tío Alberto. Muñiz ha destacado la importancia de que “el niño se sienta protagonista y colabore”. Y ha continuado: “La autoridad profesional es del adulto, pero el niño tiene mucho que decir. La labor del adulto es importante pero está detrás del juego. Si los centros son así, los centros educan. Pero si son centros dirigidos por un adulto que decide, el centro no funciona y el niño pierde personalidad”.
Los cientos de abogados que se han acercado a una de las salas del Auditorio de Zaragoza han podido escuchar la experiencia de Tío Alberto, pero también el resultado de su trabajo. Con sólo 11 años, Juan Carlos Delgado ‘El Pera’ había sido detenido en 150 ocasiones y un juez lo envió a la Ciudad de los Muchachos cuando nadie daba nada por él.
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Alberto Muñiz y ‘El Pera’ |
‘El Pera’, como ejemplo
“Fui muy muy malo o muy rebelde, pero salí de un pozo muy difícil. Salí y además despunté”, ha comentado satisfecho Delgado, quien ha relatado su experiencia personal, sus vivencias y, por supuesto, su granito de arena.
Quien fuera el amo de las calles de Getafe ha pedido a los abogados y al resto de la sociedad que confíen en la juventud: “Confiad en la gente que no ha cometido delitos de sangre, pero que han cometido errores puntuales en su vida. Hay que mirar que hace más ruido un niño mal que cien buenos, pero los cien buenos pesan mucho más que los que están causando problemas”.
‘El Pera’ ha reconocido que queda mucho camino por recorrer y que no se puede generalizar con las leyes: “Está mal que no se personalice en cada historia. En este mundo de la delincuencia o de la marginalidad es muy importante contar con más apoyos que yo creo que no los hay”.
Si Tío Alberto ha confesado que la situación actual es mucho más compleja, ‘El Pera’ ha subrayado que “va a 200 por hora, sobrepasando todos los límites sobre todo en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona”. Y ha continuado: “No nos paramos a pensar en muchas cosas que después traen perjuicios porque lo que hagan o no los padres repercuten en que los niños tengan una formación mejor o peor. Vamos muy deprisa a todos los sitios y eso repercute negativamente en el futuro de la sociedad, que son los niños”.
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