 | | Las pizarras digitales sustituyen a los bolígrafos y cuadernos tradicionales |
Zaragoza.- “¿Cómo vamos a trabajar sin libros?, ¿de dónde estudiaremos?”. Estas preguntas acudían a las cabezas de Sara Miguel y María Lázaro, dos alumnas de 6º de Educación Primaria del Colegio Rural Agrupado de Ariño-Alloza (CRA), cuando hace dos años recibían la noticia de que su clase había sido la elegida para participar en una experiencia pionera en España: sustituir los cuadernos, bolígrafos y pizarras por pequeños ordenadores portátiles, los llamados tablet PC.
Hoy en día, Sara, María y sus compañeros son ya expertos en el manejo de estas pizarras digitales, unos pequeños ordenadores de 1,5 kilogramos de peso que reconocen la escritura manuscrita y están conectados a Internet y a un videoproyector que a su vez envía la imagen a la pared o a una pizarra blanca. Así, “la mesa del profesor se convierte en la mesa de presentaciones donde todos pueden mostrar a los compañeros cualquier información de manera instantánea”, explica José Antonio Blesa, director del CRA Ariño-Alloza (Teruel) e impulsor de este proyecto.
Este hombre siempre ha confiado en la idea de llevar a las aulas los recursos de la sala de ordenadores. Así, después de dar este paso en el centro que dirige, recurrió a la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón, gracias a la cual consiguió “dotar de tecnología portátil a cada alumno y profesor”, recuerda el artífice de la idea. El 26 de febrero de 2003 llegaron al CRA turolense los primeros 16 tablet PC.
Los afortunados que pudieron utilizar estos aparatitos fueron los alumnos de 4º de Educación Primaria, y es que, “los 9 años es la edad idónea para introducir una máquina en la escuela”, asegura el director del CRA, quien coincide en esta afirmación con otros centros de Estados Unidos y Alemania que también son pioneros en el uso de la tecnología portátil en la enseñanza primaria. Actualmente todos los alumnos y profesores de 4º, 5º y 6º de este colegio disponen de una pizarra digital.
El proyecto está patrocinado por Microsoft y el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, cuyo reto es que todos los alumnos de 5º y 6º de primaria de toda la Comunidad Autónoma dispongan de tablets PC. Esta nueva tecnología tiene un precio que oscila entre los 1.600 y los 2.500 euros por ordenador. El Ejecutivo autonómico destinará un presupuesto de 1,7 millones de euros para ayudar en la creación de la escuela del futuro.
Aprendiendo juntos
¿Y por qué probar un proyecto innovador en una escuela de pueblo? La respuesta es sencilla: “Las clases tienen menos alumnado, el profesorado es más joven y pone mucha ilusión en su trabajo”, según José Antonio Blesa. A esto hay que sumarle la experiencia que ya tenían en el CRA de Ariño-Alloza en las nuevas tecnologías.
A pesar de que los chavales de este centro educativo no habían tenido nunca clase de informática, no tuvieron ningún problema a la hora de utilizar su nueva herramienta de trabajo. “Es un error creer que es necesario aprender informática antes de utilizar las nuevas tecnologías”, recalca el director de este centro educativo.
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Profesores y alumnos aprenden juntos a utilizar las pizarras digitales |
Con las pizarras digitales, profesores y alumnos aprenden juntos. María Pilar Ontoria, maestra de Educación Musical en el CRA de Ariño-Alloza, asegura que tan solo recibió unas nociones básicas del funcionamiento de los aparatos. Su formación, al igual que la de sus alumnos, ha sido “consecuencia de la utilización de los tablet PC”, puntualiza la docente.
Sara y María afirman que se adaptaron pronto a las pizarras porque “no son complicadas de utilizar”. Muchas veces incluso descubren funciones de los tablet PC que no saben ni sus profesores, y en estos casos se las enseñan: “Es raro, porque estamos acostumbrados a que sean ellos quienes nos enseñen”, explican.
Cuando es necesario, un alumno aprende una herramienta determinada de la pizarra y después la enseña a sus compañeros, trabajando así de forma cooperativa y responsable. Esto supone “sustituir las metodologías y actividades tradicionales por otras más cercanas al estilo de aprendizaje de los chavales y más eficaces para vivir en la sociedad del siglo XXI”, explica el director del CRA.
Precisamente, la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas “tiene que hacer reflexionar sobre la necesidad de un cambio de roles de profesores y alumnos y en los procedimientos de enseñar y aprender”, coinciden José Antonio Blasco y María Pilar Ontoria. Así, el alumno tiene que ser el protagonista de su educación, y el profesor su guía en ese aprendizaje.
Integrar las tecnologías
Ordenadores en red, videoproyectores, videocámaras, reproductores de DVD, equipos de sonido, impresoras y escáners. Desde que las pizarras digitales llegaron al CRA de Ariño-Alloza en el 2003, “los chavales están mucho más motivados”, apunta María Pilar Ontoria. Gracias a estas prestaciones multimedia, los alumnos pueden ver “un corazón en movimiento, un mapa gigante, una película que les ayuda a mejorar su pronunciación en inglés o presentar sus trabajos ante los compañeros”, relatan los profesores de este Colegio Rural Agrupado.
“El aprendizaje activo y el aumento de la colaboración entre los alumnos” es otra de las ventajas que los tablet PC han traído al CRA de Ariño-Alloza, según valoraciones del director del centro. Además, como los chavales se llevan las pizarras a casa fuera del horario escolar, pueden comunicarse con sus compañeros a través del messenger y del correo electrónico, “lo cual les brinda la posibilidad de organizar trabajos en equipo con más facilidad”. De este modo, el tiempo que los alumnos están en clase, lo aprovechan para poner en común actividades individuales, resuelven y aclaran situaciones complejas, debaten, y realizan talleres o juegos colectivos, dice José Antonio Blesa.
Pero el uso de las pizarras digitales no impide que los chavales sigan leyendo y escribiendo en papel: “Cada dos semanas tenemos que hacer una ficha de lectura de un libro”, explican Sara y María. Tampoco hay riesgo de que los alumnos naveguen por páginas peligrosas y difíciles de controlar, ya que según María Pilar Ontoria, “están aprendiendo a utilizar adecuadamente los recursos sin que haya que prohibirles”.
Con todos estos ingredientes, el colegio de Ariño y el de Arén se configuran como el embrión de lo que será la escuela del siglo XXI.
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