Por orden del rey Jaime I el Conquistador, en 1224 se funda en Zaragoza el Real Convento de San Lázaro, que tuvo entre sus cometidos la atención como lazareto y hospital a los leprosos y otros enfermos de la ciudad. Casi ocho siglos después, las obras de remodelación del Plan de Riberas del Ebro han sacado a la luz este tesoro escondido. Con el paso del tiempo, el convento se erigió en el principal centro religioso del Arrabal y en uno de los más destacados de la ciudad. La descripción que hace fray Francisco de Neyla de sus dependencias, a finales del siglo XVII, cuenta que tenía una iglesia de cruz latina de grandes proporciones, con ocho capillas, tres sacristías y numerosos retablos, imágenes religiosas, lienzos provenientes de Italia y otras riquezas. El convento tenía dos claustros; uno de ellos con un pozo cuya agua era famosa en toda la ciudad por su calidad y pureza. Una gran biblioteca, la sala capitular, el jardín, las celdas para los frailes y las dependencias hospitalarias, en las que se atendía a los enfermos, completaban las diferentes estancias del recinto. En la parte cercana al río, el edificio disponía de un imponente muro que protegía las instalaciones conventuales de las intensas crecidas del Ebro. Durante Los Sitios de Zaragoza el Convento de San Lázaro fue arrasado casi por completo, ya que sirvió de baluarte defensivo de la ciudad. En sus inmediaciones se vivieron algunos de los combates más cruentos para proteger el acceso al Puente de Piedra. En 1835, el solar del antiguo convento se convirtió en el Cuartel de San Lázaro. El entorno sufrió un gran cambio a finales del siglo XIX, debido principalmente a la llegada del ferrocarril y la instalación en sus inmediaciones de la Estación del Norte, uno de loos asentamientos tradicionales más importantes de la Margen Izquierda. Los restos arqueológicos del antiguo convento mercedario de San Lázaro se preservarán y se integrarán en el proyecto U-11 del Plan de Riberas, el llamado Balcón de San Lázaro. Este tramo U-11 será remodelado integralmente, dando continuidad al Paseo de Ribera con un tramo soterrado, la renovación de las infraestructuras urbanas de toda la zona y la creación de un nuevo parque de ribera. Éste es un azulejo perteneciente al convento que aún se conserva después de las excavaciones. Entre lo encontrado en las excavaciones, estaban estas columnas del Real Convento de San Lázaro...
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Un tesoro subterráneo del siglo XIII
Por Pedro Tourón
Por orden del rey Jaime I el Conquistador, en 1224 se funda en Zaragoza el Real Convento de San Lázaro, que tuvo entre sus cometidos la atención como lazareto y hospital a los leprosos y otros enfermos de la ciudad. Casi ocho siglos después, las obras de remodelación del Plan de Riberas del Ebro han sacado a la luz este tesoro escondido.
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