Procurando un símil deportivo; si algo justifica a los gobiernos, en las sociedades a su cargo es su función de arbitraje. Estamos hartos de las malversaciones de dinero público, de las implicaciones directas en actuaciones urbanísticas nefastas, recalificaciones y acreditaciones dudosas o escandalosas, con graves cargas medioambientales. Todo directamente relacionado con dinero y rectores gubernativos nacionales, autonómicos o municipales.
Los pasos dados por la “Administración” para alcanzar sus objetivos son generalmente sutiles: Corriente de opinión mediática, enlentecimiento de procedimientos para acreditar la protección de Espacios Naturales, aceleración de actuaciones dirigidas a sus objetivos; siempre asegurando chollos a la ciudadanía, riqueza, puestos de trabajo.
Nefastos “árbitros” regulan el “juego” social y esto llega al escándalo por nuestras tierras. Cuando grupos de gentes sensibilizadas por las agresiones al Medio Natural levantan su voz, alcaldes pedigüeños esgrimen el atentado que suponen esos gritos a su proyectada ganancia.
La cuestión, por su volumen y actualidad, además de la realidad que la caracteriza, se hace extrema cuando aflora en los medios de comunicación la directa implicación de gobernantes aragoneses en un proyecto monstruoso en cuanto a volumen, y mafioso en su esencia. El Gran Scala de Monegros pretende derrochar energía y agua; la energía que lanzará a la atmósfera toneladas de CO2 y el agua que se le negó a Levante con acierto cuando pretendía ser utilizada con finalidades especulativas parecidas. Solamente con estas premisas debemos los aragoneses rechazar el proyecto; pero si faltos de iniciativa no lo hacemos masivamente, son los “árbitros” de este juego social en el que estamos inmersos, nuestros políticos, los políticos que gobiernan, los encargados de rechazarlo.
Pues…no, no lo rechazan, lo apadrinan. Y cuando se expone a la luz pública el gansterismo y calaña de algunos promotores, el señor José Angel Biel vicepresidente del Gobierno Aragonés, no enmienda postura sino que la apuntala en sus últimas declaraciones: “La DGA obviará todo lo que dificulte el proyecto” Pero este señor ya había hecho relamer mieles en nuestros labios turolenses, considerando el volumen de tráfico aéreo que podría alcanzar el ¿Aeródromo? que se pretende en Caudé, considerando la afluencia de la ludopatía/putiferio mundiales y acaudalados, hacia Monegros. |